Estan ocurriendo muchas cosas en todo el mundo, incendios en Portugal, inundaciones en estados unidos, avionazos cada tercer día, hoy por la mañana ví en la televisión a un torero que se ponía enfrente de un toro de esa manera como se ponen los toreros mas temerarios frente al toro y casi volteados, quiero decir, de espaldas al toro y con la mano azuzándolo diciendo “aja, aja, toro” y sacudiendo y retando y a centímetros de la cabeza agachada del toro y era una suerte gloriosa aquella que estaba viendo por televisión hoy por la mañana y entonces sucede que el cabrón toro fulgurante va y en lugar de irse a donde le sacudían la mano, es decir, frente a el, va y mira el culo del torero y prefiere y entonces (era de mañana, me iba al trabajo, veía la tele, daba mordiscos a un pan) y entonces, digo, que me empiezo a morir de la risa porque el toro le dio justo por el culo al torero y le dio con su súper cuerno y el torero salio volando y el toro le volvió a dar y el torero volaba todo desmadrado y me moría de la risa, y era así porque era que prácticamente que le daban por el culo al pendejo torero ese (puto asesino) y me dio mucho gusto por el toro y me moría de risa y pensé que pueden haber tragedias y catástrofes en el mundo entero como incendios y hambrunas y huracanes y miles de agravios pero siempre es posible que podamos darle por culo al destino un momento antes de que nos haga mierda con su horrible sonrisa burlona (¡toma! ¡toma! ¡toma! puto destino de mierda, ¡toma!, mira que me he escapado por la rendija que llevas abierta, que a mi no lograras desmadrarme, ¡toma! ¡toma! ¡maldito! ).
En mi sueño me estoy manipulando la cara como si fuera un muñeco de trapo y de alguna sustancia moldeable y tengo una cara deforme pero me la manipulo para acomodarla con mis manos que aparecen grandes y manipulo, digo, mi cara, y veo que tengo un ojo asi como hinchado o más deformado que el otro y mirando con atención me acerco a ver y mi ojo esta como desmadrado por dentro o rojo o fundido mirando el vacio y entonces me parece que tengo dos ojos dentro de mi globo ocular. Despues de un rato compendo que estoy viendo una suerte de lente de contacto dentro de mi ojo pero es un lente de contacto muy grande que cubre mi ojo entero y esta aplanado y casi negro.
Saco el lente negro ese de mi ojo.
Cuando vas y te encuentras con una abeja, una abeja te desmadra y te mata con sus alas pesadas y con su aguijón filoso, esto es así porque una abeja vuela y tu no. Bueno, tu si, pero no lo recuerdas. Y antes de que te llegue el recuerdo y extiendas tus alas, la abeja te mata. No sucede así con los escarabajos.
Ni siquiera pude darme cuenta de lo que hacia aquel escarabajo. De pronto salió de la tierra (yo estaba dormitando mientras las mariposas y las abejas se lo montaban en aquel mediodía luminoso recolectando alimento y trabajando fulgurosas) (yo dormitaba digo, soñando que comía panes calientes recién salidos del enorme horno que me había construido en mi cueva antiquísima) digo, que aquel escarabajo pendejo ese salió de la tierra agobiado por el polvo y por su propia respiración. Y salió y que me despierta. Y aprovechando mi desconcierto va y me da un súper mordisco y de inmediato me saltó una roncha. Casi muero de rabia. Quise agarrarlo a pisotones pero era un escarabajo grande y gordo del tamaño de un perro. Antes de que se lanzara sobre mi otro pie le solté una patada y entonces el hizo esos ruidos grotescos que hacen los escarabajos cuando atacan y tienen hambre y enseñan sus fauces amenazantes. Pero yo me había enfadado. Y aunque era un escarabajo feo y maloliente y en realidad era una autentica alimaña, digo, a pesar de todo eso pues yo tenia hambre. Y estaba rabioso. Me le eche encima a patadas y cuando se dolió y se dio cuenta de lo que pasaba me aproveche para arrancarle una pata y el aulló y yo le di mordiscos salvajes y ahora el puto escarabajo sangraba como sangran los escarabajos con ese liquido viscoso y verde que ellos tienen por dentro en sus cuerpos rechonchos y negros y cubiertos de escamas negras y le arranque otra pata y salto un chorro de sangre verde viscosa y el escarabajo se me resbalaba y se retorcia y aullaba pero yo estaba vuelto demonio y me lo estaba comiendo vivo al infeliz enfadoso y no me importaba nada sino que habia interrumpido mi sueño y me habia despertado sacandome una roncha con un mordisco alevoso y ahora me estaba desquitando comiéndome al cabronazo escarabajo ese a mordidas salvajes y hambrientas y desesperadas y odiosas.