Una vez conocí a una amiga por msn. Visito el blog y conectamos y todas las noches (casi) platicábamos. No quería decirme de dónde era hasta que, rastreándola, la ubique cerca de San Diego, California. Por fin, confesó que estaba en Tijuana. Entonces nos volvimos súper amigos y platicábamos mil cosas y hasta cantábamos mesa que mas aplauda. Entonces sucede que vino a México DF. A principios de año. Creo que de 2004 ¿o 2005?
Le hice un post con dibujo y éramos felices platicando por msn. Y cuando llego a México DF, la capital, me llamó por teléfono para conocernos en vivo y en directo.
¡Ana Violeta! Ya recordé, ella fue quien mencionó por primera vez a Miranda.
La semana pasada estaba en la red echando desmadre con los compas cuando Sikanda comenzó a pasarme las rolas de Sin restricciones.
Miranda de nuevo.
El grupo mas cooL y desinhibido y en realidad espontáneo y desmadroso que he escuchado en los últimos años. Ninguna de sus rolas es lenta ni melosa. Todas puto desmadre y tal. Puedes engancharte sin demasiadas restricciones ni objeciones. Miranda y ya.
Me gusta cuando llamas por teléfono y no estoy en casa. Sabes que no estoy. Que me lo paso todo el tiempo fuera. Que en casa todo esta callado y limpio porque al despertar arreglé las cosas y pasé una escoba y me duché y salí corriendo al trabajo.
Pero me gusta porque entonces es de noche (cuando llego) y la contestadora me deja escuchar tus mensajes desesperados. Estas en la calle y apenas puedo escuchar tu voz en medio del estruendo y de la vida allá afuera: hace calor y vas apresurada y te detuviste para insertar esa tarjeta y marcar mi número y tu voz interrumpida por los cláxones y los gritos y las voces me dice que llamarás a media noche y que me cuide y que no eche mucho desmadre ni tampoco me pierda en las noches ni desaparezca y que siempre me lleve el dinero y que no me meta con cualquiera (medio te enfadas) y que me vas a romper la boca si te enteras y que me quieres mucho y que me extrañas y que te mande ya los cd’s y todas las cartas y entonces la tarjeta se te acaba y te imagino sudorosa y apresurada corriendo esas calles desconocidas e imposibles para apresurarte al trabajo y mandar dinero, mucho dinero, y aca todos te extrañamos y casi morimos deseando que te encuentres bien y en realidad preocupados por ti (demasiados lejos de la luz del sol) y de que marques el número telefónico por la noche para cantarnos canciones de amor todo el tiempo.