Este es el juego de mediatarde
Hay musica apacible en el aire que sopla entre los arboles
Te abrigo entre mis brazos
¿Como fue? ¿Me escuchaste y dijiste ahora te toca? Ploc Ploc Estabas dormida. Afuera había llovido toda la noche. A mi los sueños me habían perseguido todo el tiempo. Estaba oscuro y llovía. Pero hacia calorcito en nuestra mítica cueva. Vi dos pájaros extraños en las enredaderas de nuestra puerta, ocultos entre las ramas, sus ojos brillantes, que parpadeaban, me dejaron verlos, tenían plumas coloridas, entrelazadas, eran diamantes de figuras geométricas, mates, y sus picos enormes, amarillos, que se abrían lentamente para sujetar la siguiente enredadera. El cielo retumbaba, luces dramáticas, nubes apretadas. Desperté y seguía oscuro. Fue cuando te llamé con mi voz de ensueño: ¡despierta! ¡despierta!
Tu estabas durmiendo, soñabas en un jardín pegajoso, de mediodía, gotas escurriendo de las ramas, confundiéndose con el follaje, tenias tus pies desnudos, no querías pisar las mariposas de alas multicolores, los escarabajos redondos, brillantes, las pequeñas criaturas aladas que te zumbaban alrededor trazando figuras frente a tus ojos, había pájaros presumidos con vestidos de sol, con plumas rimbombantes, en sus cabezas pequeñas, saltonas, verdes amarillas, rojas, redondos ojos que daban la vuelta mirándolo todo, lentos, relamidos. Y la luz. Una luz que te llenaba inundando todo de calor y de vida. Como abrazo. Como caricia. Como saludo. Voz. Tamborileo. Buenos días. Buenos días.
Era un planeta fuera de otro planeta dentro de otro planeta
bellaCo vio en la pantalla que la pequeña silueta saltaba agitando sus manitas. Casi muere de la bendita impresión. Olvidó al instante la cartera perdida. Los siete mil quinientos pesos. Las tarjetas. Las identificaciones. Las deudas por pagar.
Las manitas se movían. El pequeño fragmento de vida aquel bailaba en su mundo acuoso feliz de la vida mientras alrededor el viaje de las galaxias se sucedía infinito en un chorro de luz insoportable a través del espacio imposible de luz y sombra y hoyos negros y espirales y flujos y ecuaciones incomprensibles y fuerzas y fantasías jaladas de los cabellos.
Entonces escuchó aquello. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Desbocado. Desenfadado. Despreocupado. Infinitamente promesa.
Era la nueva vida.

Büilare sonreía infinita. La vida bullía en sus entrañas.
Era un bebe.