El gato rompió los platos. Saltó sobre la mesa arruinando la reunión. Lo perseguimos hasta la azotea. Primero se refugio atrás de los tinacos rotoplas. Cuando empezamos a tirar escobazos salió disparado maullando estridentemente. Se metió en el nicho de las antenas. Llamamos a fito, pronto subió ladrando, correteando y dando vueltas, ¡atrápalo fito!, gritamos al unísono. Empezó la escandalera. Ya muchos vecinos habían subido y comenzaron a discutir la necesidad de tanto alboroto. Re-de-pente el gato salió disparado, fito corrió tras el. Había en la azotea unos botes de pintura que el del nueve utilizaba los fines de semana para pintar los lavaderos comunales del edificio, el gato, en su loca carrera, tropezó con ellos. Entonces fito, aprovechando el descuido, atrapo con pericia, entre su enorme mandíbula, el pescuezo felino. Fue solo durante un segundo, porque el gato, como esos peces de colores que saltan se retuercen resbalan y por fin logran escapar de la red, consiguió liberarse de tan cruel destino. Nadie puede explicar cómo fue posible semejante hazaña. Incluso fito quedo pasmado. Y ni siquiera él pudo ver hacia donde había escapado el pescado, digo, el gato. Si exceptuamos a los vecinos que habían subido a la azotea, atraídos por el jaleo de los animales, puede decirse que la azotea estaba desolada. Por ningún lado se veía al gato. Y fito no se recupera si no le gritamos: ¡búscalo fito, búscalo, búscalo! Entonces el del nueve, apareciendo por fin en la azotea, grito: ¡gilberto, bichito, bichito, gilberto! ¿dónde estas?, y como el gato no diera señales de vida cogió una cazuela de uno de los lavaderos y con una cuchara grande comenzó a golpear con fuerza paseando por la azotea y asomándose frente a los oscuros rincones gritando ¡bichito, bichito! Fito había abandonado la búsqueda y miraba con autentica fascinación los patéticos intentos que hacia el del nueve por llamar la atencion del felino perseguido. Todos pudimos ver como el gato salía de atrás de los tinacos rotoplas. Fito se preparaba para saltarle encima pero el del nueve lo impidió con una violenta patada que hizo huir al fito en medio de terribles aullidos. El del nueve trato de acercarse al gato, este ya no corría, al salir del rincón lo hizo lentamente, como recelando de los bichitos lastimeros que el del nueve profería. Y cuando el vecino le extendió los brazos, el gato maulló amenazadoramente erizando su pelambre negra en un gesto de advertencia. El vecino salto instintivamente hacia atrás, ya no decía bichito bichito y, puesto que todos nosotros conteníamos la respiración para no perdernos lo que sucedería a continuación, los maullidos del gato y sus violentas rabietas de pequeña bestia agraviada se escuchaban por sobre el trémulo silencio que a todos rodeaba. Era un gran espectáculo: parecía que el gato, avanzando lentamente hacia el del nueve, se le echaría encima para hacerle pagar el daño (y el susto) recibido. Retrocediendo cada vez más, convencido de un inminente ataque felino, el vecino tropezó con los botes de pintura, quedando indefenso en medio de un charco celeste que lentamente crecía. Y entonces, el gato saltó sobre el y nos arranco un grito de susto. El del nueve cubrió su rostro aterrado y todos vimos estáticos como en pleno vuelo, con sus pequeñas garras y sus diminutos dientes en sus fauces trabadas, el gato (era un salto sobre el abismo) caía sobre el charco celeste ¡Esta muerto! gritamos todos mientras el del nueve sufría un ataque de miedo y gritaba sin control ¡no bichito, no bichito! Abajo, en uno de los departamentos, el fito ladraba y aullaba adolorido mientras nosotros repetiamos: “el gato esta muerto”.
Después Armando dijo que esas noticias no se daban de esa manera: por teléfono. El tenia derecho de decir cosas: ayudo a calmar a Ana y luego la llevo, con Jesús, a su casa, a la casa de sus papas. Yo no tenia nada que decir, no dije nada. Estaba sacado de onda. Marco dijo que era malo todo lo que pasaba y luego Cecilia se puso a llorar. Todos querían a Ana y les afectaba lo que estaba pasando.
Un día antes me había ido a meter a su oficina para llenarle un recibo de honorarios y recibir un cheque. Estuvimos platicando un ratote y me convido de unos panecitos bimbo que eran de chocolate, le conté de las groserías que me había aprendido en el corte ingles y de las que me enseño flopi, mi amiga virtual de Argentina, ella se reía y luego le conté de que yo había vivido en un barrio de la ciudad y que me habían asaltado tres veces en tepito.
Fue hacia las seis de la tarde cuando Cecilia nos aviso a todos que el hermano de Ana se iba enterrar al otro día, hacia el mediodía, entonces todos cooperamos para un arreglo de flores y luego nos pusimos de acuerdo para el día siguiente.
Luego ya el miércoles todos estábamos listos, la oficina se quedo sola y solo Claudia (la recepcionista) se quedo a atender los teléfonos y los asuntos que surgieran.
El caso es que Ana vive en Iztapalapa, hacia el oriente de la ciudad, pero sus papas viven en Otumba (¿o es Ozumba?, no recuerdo el nombre del pueblito que esta hacia el norte del DF en el estado de hidalgo en realidad y pasando las pirámides de Teotihuacán), Ana es una chava de poco mas de 30 años muy guapa y joven que estaba casada pero ahora esta divorciada y su casa entonces de casada o divorciada o no-se-que esta en iztapalapa y así.
Eran las once de la mañana cuando el Ing. Ignacio Castillo dijo vámonos y todos nos fuimos dividiéndonos en dos grupos: uno subió al coche de Juan y el otro (allí iba yo) al coche de Toño.
Toño es uno que programa y estaba en un proyecto pero ya no esta y ahora que esta de planta en la oficina pues que lo conocí y es buen rollo, es moreno y de mas o menos 1.70 es muy amigo de Marco y se juntan para echar relajo, su compa es Joel y vacilan mucho. Joel es otro amigo con quien el otro día terminé perdido de borracho pq (aj, esto no lo he contado pero creo que pronto lo haré) fuimos todos los de la oficina a emborracharnos (tomar una copa, dijo Ana) al freedom de polanco que es un antrito chafa y burgués y medio empalagoso que esta en polanco un barrio burgués de la ciudad donde la botella de tequila nos costo 300 (era de medio) y no nos duro ni media hora (bu) que pedimos mas y yo iba a tope y me puse borracho que te cagas pero no fui el único que todos tomamos como dementes y la única mas o menos cuerda fue Ana que ayudo a Frida cuando se fue de lado y vomito y aj de todos modos aquella noche estuvo chingón y al ultimo me quede con Joel y nos regresamos en su coche y me dejo en la esquina de mi casa y vacilamos y cotorreamos y así. Vale, decía de Joel que es uno como de 1.75 medio pesado que antes levantaba pesas y esta algo grande es amigo y en sus ratos libres vende carros pq no se que conectes tiene y los mueve y sabe de esas cosas del trafiko de ¿? ¿de que?, va, se me fue el avión.
Subimos al coche de Toño, éramos Joel y Juan José y el Ingeniero Jesús Silva (el jefe) y yo de modo que éramos cinco allí y era un día soleado pero amenazaba lluvia por la tarde al menos eso dijo Raquel Mendez la muchacha tan guapa que dice el pronostico del tiempo en primero noticias el noticiero que por la mañana veo y donde salía (lo acaban de echar) uno que parece marciano pq esta pelón y los pocos pelos que tiene son blancos y sus ojos son saltones que parece las noches anteriores a sus transmisiones iba perdido de pastas o de algo así que se levantaba hecho la chingada muy temprano recordando tenia que estar de locutor leyendo noticias en el canal 2 y así nervioso cansado desvelado crudo y enfermo no podía sino ponerse las pilas (¡!) y salir en la pantalla chika a dar los buenos días y a leer notas y así.
Joel, Toño y Jesús Silva son grandes amigos, se vacilan entre ellos y se cuentan chistes y todo el rollo. Yo voy mirando hacia fuera todo el camino, sentado en la parte de atrás, de lado derecho. Juan José va en medio y Joel del lado izquierdo, adelante Jesús silva de copiloto y Toño al volante. Jesús Silva cuenta muchos chistes, es un cuentachistes nato. El mejor es el de las hormigas que le piden un favor al elefante, le gusta mucho decir groserías a ese Jesús Silva y picarle un poco a Joel (un mucho): le dice continuamente de las sandias.
Juan José esta venga a protestar por el largo y aburrido camino desde las oficinas en mariano escobedo casi chapultepec hasta Otuma, Ozumba o como se llame ese lejano lugar pasando las pirámides en el estado de hidalgo. Se rie muy de vez en cuando con los chistes de Jesús Silva y va muy callado. Yo no lo veo a el ni a nadie: voy enfocado en la calle, el cristal bajado, que pasa veloz llena de colores: gente, ruido, mas coches, nubes en el cielo azul y luz del sol. Me río de los chistes.
Juan José es nuevo, igual que yo, allí en Kernel, entro dos días antes y programa como loco: ignorando las notaciones polacas o húngaras o lo que sea que sea eso y tirando la base de datos con sus querys mortíferos. Es amigo. Su característica: es guapo que te cagas: carita a mas. Si nos vieras a los cinco sujetos allí juntos trepados en el coche de Toño inmediatamente lo ubicarías. Juan José mide 1.75 mas o menos y es un poco güero tiene el cabello corto y es simpático a primera vista. Tiene 25. Cae bien sin demasiado esfuerzo. Es un poco enfadoso a veces. Protesta mucho. Pero al final siempre se deja ir. El muy cabrón me ha enseñado una frase nueva. Se lo dije ha poco cuando regresábamos de comer. Y es que con un gesto optimista que te cagas (pero no hablo de ese falto optimismo nefasto y delirante del que hacen uso algunas personas que siempre dicen “sonríe” y “la fuerza estará contigo” y esas estupideces abochornantes y tal), digo, con un gesto optimista el mamón dice: “¡esa es la actitud!”, le pega a la mesa haciendo ruido o suelta un golpe hacia delante: el puño cerrado: es un gesto medio cabrón y gandalla que hace cuando algo le parece chingón y esta de acuerdo y así: ¡Esa es la actitud!
Yo no seria capaz de pasar por alto una frase como esa, le dije en la semana, festejándole sus salidas.
Vale.
Subimos al coche y Toño se dejo ir, tomamos hacia el circuito interior por la avenida chapultepec, llegamos al metro sevilla pasando por ¡palacio de hierro! Dimos vuelta en el sumesa de durango y allí Juan José contó una variación del de las hormigas y el elefante (ya casi no iba de enfado). Cuando entramos al circuito interior Toño ya había acelerado y todo fue dejarse ir hasta insurgentes norte, a esa hora el circuito interior no iba con trafiko y podíamos rebasar carros y mirar los espectaculares a mas de mil de modo que recorrimos el poniente de la ciudad escuchando WFM 96.9 (ese Toño si sabe de música) los chistes de Jesús silva y riéndonos de las cosas.
Ya en Insurgentes norte las cosas fueron a más. Esa avenida después de pasar el Sears del metro revolución es como de cuesta abajo: no hay trafico, el camino se ensancha y todo es un acelerar acelerar acelerar hasta el mero norte del DF donde esta la salida a Pachuca. Pasamos por el hospital de la raza a toda velocidad rebasando microbuses-colectivos, coches familiares, viejos autobuses de la ruta-cien, trolebuses lentos llenos de gente, mas colectivos que se detienen en las esquinas y se detienen pasando la calle y te echan la unidad encima y te asustan y se enfrenan se jalan mientan la madre a discreción o de plano “chinga tu pinche madre cabrón” dicen cuando alguien se les mete o los rebasa o algo les hace.
Al llegar al metro indios verdes, la ultima estación de la línea 3, la línea verde, Toño se fue mas calmado pq allí esta la salida de la ciudad primero al estado de México y luego a Pachuca y ya se ven los cerros y las antenas arriba de los cerros y allí esta la carretera muchos camiones foráneos alrededor y gente que va y gente que viene.
La verdad que todo mundo estaba risa y risa y ya Juan José estaba dentro del relajo cuando Joel salió con el chiste de otras hormigas que no se porque quieren chingarse al elefante y están arriba del elefante y según se lo están madreando pero el elefante por supuesto no siente ni uno de sus pinches golpecitos de hormiga y echo la madre corriendo con el montón de hormigas encima se mete al río y todas las hormigas se caen al agua y se dispersan que tiene que hacer esfuerzos cabrones para salir del río y llegar a la orilla. Una vez que las pobres pendejas hormigas están en la orilla se dan cuenta de que el elefante en el agua de ellas se ha librado pero una hormiga aun queda encima del elefante y la pobre esta cayendo por su cuello o su pescuezo del elefante pero las hormigas bien chingonas la ven y se hinchan y delirantes ellas todas la pinches hormigas mamonas empiezan a gritar ¡ahórcalo! ¡ahórcalo!
Estábamos en indios verdes: era salir de la ciudad: ya estábamos en la carretera. Entonces Toño acelero en verdad y hechos la chingada recorrimos kilómetros y kilómetros antes de llegar a la primera caseta.
Lo mas chingón era el cielo. Estaba azul azul y lejos se veían las nubes encima de los cerros que en realidad ya no estaban tan lejos. Yo seguía como tarado con el cristal abajo mirando hacia fuera viendo la carretera y las casas en el camino y ahora una que otra vaca y perros felices corriendo en los terrenos baldíos o afuera de las casa y eran perro jóvenes que a veces nada mas estaban allí sentados mirando los coches en el camino como si pensaran cosas, que a lo mejor si estaban pensando esos perros cabrones de las cosas esenciales (¡!) y uno va allí encima de un coche escuchando chistes y platicando y diciendo cosas sin pensar nunca que hay cosas desuputamadre en este mundo aparte de las que conocemos y así.
Joel contó de cuando lo asaltaron y le rompieron su madre un día que fue a comprar un coche y señalo un sitio allá a lo lejos diciendo “por allá esta el tianguis de coches” y dijo del dolor en su cabeza y de la sangre y de que se resistieron a subirse al coche de los asaltantes y del tobillo roto pero estaba contento mientras lo contaba y allí estaba escuchándolo mientras esperaba ansioso que llegáramos a las pirámides para verlas desde la carretera y recordar y así.
Eran nubes apretadas y así separadas sin nunca estorbar la luz del sol en el cielo azul. Ya estábamos en la carretera y ahora eran áreas extensísimas de un verde chingón que se veían con los cerros ya así cerca. El auto a toda velocidad y luego el cerro que ya se veía a lejos con las nubes encima de el se acercaba y lo teníamos allí y las nubes ahora se transformaban y corrían y ya no eran las mismas que antes de lejos se habían visto. Imágenes fugaces de una vaca comiendo o allí nada mas aparecida y un caballo viejo siguiendo a un ¡niño!, ya no tenia abajo el cristal y asomarme de lleno pq el auto iba tan rápido que el ventarrón se metía y Juan José protestaba mejor el cristal arriba las cosas allí aparecían y desaparecían y las personas y las nubes y los cerros y toda esa suerte de imágenes que mas era como de ensueño donde no puedes sino ver ver ver. Allí nada mas, con la boca abierta y tal.
Las vi de lejos, impaciente y del otro lado, del lado de Joel, todo mundo iba riendo así que nadie se dio cuenta, nadie vio. De lejos y a simple vista, digo, a vista “simple” de mortal humano pendejo soñador y escuchando chistes de hormigas, las pirámides se veían chiquitas comparadas con lo cerros lejanos y con todo el “entorno” o eso que sea. Allí estaban y pronto las dejaríamos atrás. Era como aferrarse a una visión o como continuar una platica que sabemos se acabara y es posible al otro día o después o ya sabes, siempre con nuestra idea pendeja de inmortalidad suponiendo que una continuidad de la existencia nos permitirá retomar una situación que en un momento dado se esta acabando y que siempre suponemos no es grave porque al otro día despertaremos y lavada la cara podremos descolgar el teléfono o picarle al acceso directo de la conexión telefónica a redes para, una vez online, darle al MSN y encontrarnos con la gente para seguir la conversación y tal; allí continuaba mirando las pirámides pensando que se veían chingonas y mirando el cielo arriba de ellas y todo tratando de meterlo en una imagen una sola imagen que pudiera luego recordar.
Pronto pasamos de las pirámides para llegar a la segunda caseta. Allí Toño le pregunto a un policía que como le hacia para llegar a Ot(z)umba. Creo que estábamos perdidos. No lo estábamos porque Toño iba al volante. Pero ya estábamos llegando. Fue cuestión de pasar las pirámides para que kilómetros adelante las nubes que antes así separadas como pequeños animales todos ellos en el cielo azul ahora se habían reunido formando una suerte de amenazante lluvia cargada de presagios, jeje, parecía que llovería. Entramos al pueblo y enseguida nos encontramos con la procesión. Toño dejo el carro en una calle como avenida y bajamos.
Comenzamos a seguir el cortejo. Adelante estaba Ana. La gente toda estaba muy triste. Muchas personas iban llorando, las mujeres principalmente, pero uno que otro chavo también. Ana ahora estaba mejor. Ya no lloraba pero estaba triste, el negro instala en uno una tristeza infinita, la ropa misma, todo. Pensé en el muerto: le habían dado un balazo en el pecho, murió pronto, quiero decir, parece que nada mas sentir, sentir que te entra la muerte como un golpe seco, duro, que te deja sin aliento y con la imperiosa sensación de final, que te instala un miedo seco, los ojos abiertos y sentirse instalado en un instante, como si te hubieran sacado de la situación para colocarte en una fotografía, una reproducción misma del instante congelado, como cuando te metes una raya de coca, una raya, y ya primero la picaste con esa paciencia del adicto y le hiciste una línea delgada esmerosamente colocada, y ya te inclinaste sobre ella con un tubito especialmente fabricado: es el mango de una pluma vic, le sacaste la tripita de la tinta para quedarte con el tubito, le quitaste el taponcito de la cola, casi le has partido a la mitad con una seguetita para pasar del hoyito que en medio esos manguitos tienen para, supongo, la respiración de la tinta, tienes el tubito en la mano y aspiras aspiras el polvo mortífero y blanco succionas toda la raya y te quedas suspendido, la respiración detenida, ahora sin respiración ya, todo el polvo dentro de ti en tus narices en tu cerebro tus ojos no brillan el que canta se aburre en donde están las nueces alguien prendió la luz un día se va a perder la niña. Acabar.
El asunto entre manos se resolvió rápido. Llegamos detrás de una iglesia vieja. La gente se arremolino. Tres eran los muchachos que echaban tierra. Al instante siguiente acomodaban los arreglos florales alrededor del montículo. Dijo Ana que nos quedáramos un rato, que fuéramos a su casa. Pero no fuimos. Regresamos a los autos y subimos.
Claro, hay sitios que por mas llenos de gente y casi imposibles de ver estén, pues que no te puedes perder y seria así como una falta grave y un hoyo (un lapsus, je) en el día que de no ser llenado pues traerás todo el tiempo en la cabeza y dolores así como ideas obsesivas no te podrás sacar de encima y luego te dolerá como una punzada molesta e incisiva y algo, que mejor te arremolinas allí y haces a un lado a los turistas o a los niños que nada mas pendejean y no ven lo que debe verse y están allí porque sus papas o sus maestros o cualquier persona adulta les dicen que tiene estar allí y punto.
Digo, que los haces a un lado y puedes entonces ver eso que nada mas es una reproducción del original pero con todo te enseña cosas y te hace pensar o imaginar o nada mas dejarte ir y tal. Porque se pueden ver mil figuritas y personajes y animales y sombras o presencias como animales fantásticos o gotas de agua y glifos y hojas de árbol y garabatos que algo decir quieren. Es el mural de Tepantitla, la copia que se hizo Alfonso Caso (¿estoy equivocado?) del mural que esta en Teotihuacan. Allí se puede ver un árbol gigante chorreando líquidos como bebidas antiguas o aguas maravillosas y primeras. También hay allí caras de gato y garzas como animales fantásticos y peces y tortugas dibujo-de-niño y flores capullo apretado o abiertas como soles de rayos primigenios y de sueño fantástico. Por sobre todas las opiniones estúpidas de antropólogos y sabios en la materia Alfonso Caso dijo que ESO estaba lleno de hongos. Que eran hongos las flores como estilizaciones casi abstractas y tal que rodean todo el mural y son una enredadera extrema y colorida. Hongos mágicos.
Y luego nadie dijo nada.
¿Has visto la esculturita piedra mágica y casi pasada por alto aunque en los billetes de 100 pesos esta? Es Xochipilli. Saca un billete de a 100 y mírala. Esta del otro lado. Ese maestro es el dios de las flores. Pero no de las pendejas flores que imaginas. De las FLORES. If you know what i mean. Aunque todos los expertos del país digan cosas estúpidas. Ven al museo de Antropología del DF. Aquí esta la piedra original: a lado de la Coatlicue, casi junto a una rana de ojos como rendija: piedra mágica que dice cosas. Son flores las que tiene esculpidas en todo el cuerpo, son flores las que ha comido, son flores las cosas que a través de sus ojos como espacios habitados ve, son flores lo que su sueño han provocado. Flores.
Parmenides García Saldaña escribió una canción o poema o eso que dice “Somos los chavos floreros de la inesperada sicodélica generación” y se deja ir diciendo: Flores por todos lados, flores en tu cama, flores en tu coche, flores en tu boca, flores en tus ojos, flores por aquí flores por allá flores en todos lados.
Yo seria jipi. Ya sabes.
Entonces, luego de ver todo lo que debe verse allí en el museo de antropología, luego del mural del Xochipilli de los atlantes de la Coatlicue de los hongos de piedra de las ranas de los pasillos como limpios espacios antiguos se puede salir al exterior. Es sábado, hay sol y hay gente en el bosque.
Platicando, hablando, diciendo cosas, viendo a los niños con sus caras de flores y de sol, de la mano de sus papas comiendo hamburguesas y tomando refrescos o pateando una pelota o peleando entre ellos. Pensando aun en el Xochipilli y en Alfonso Caso en Teotihuacan y las cosas mágicas que pasaron y pasan y tal vez aun no han acabado que nos estamos perdiendo de algo aaaggghh chingonométrico y no nos hemos dado cuenta de que ya nos tenemos que empezar a mover dejarnos de tanta platica y cháchara y arriba hermana que ahora es cuando las cosas empiezan y antes de que nos rebasen pues a leer como dos obsesos delirantes a decir mas cosas a escribir a conocer gente a bailar o agitarse nada mas a escuchar todo y a ver mirar quedarse sin aliento y tal.
En todo caso, Teotihuacan estera esta cubierta de flores. Porque si un glifito es una flor, mil glifos hay en una piedra, en una estela o en un decorado. El jaguar ruge ¿Sabes de que forma pálida y estremecedora llega la muerte?* Hay cosas que no pueden comprenderse. Si me quedo callado me muero. Una flor en tu boca.
Es que el museo de Antropología esta chingón. El otro día hace como mil años allí toco canto se presento estuvo que-se-yo Nayeli Nesme que es una hermanita (si también) bien de poca que canta cosas. La neta que hace otros mil años que no la escucho. La escuche cuando joven y la recuerdo cantando y eso. Estuvo en el museo de antropología en la sala jaime torres bodet y fui con los cuates y era el crepúsculo de modo que cuando ella acabo de montárselo era ya noche y el museo de Antropología afuera en el bosque ya estaba oscuro y es un recuerdo chingón porque la oscuridad matizada por la iluminación y demás pues que es un poco algo que no se olvida digo algo que no se olvida así tan fácil como olvide ya lo que comí esta tarde y la sonrisa de la meserita que nos atendió y que se ríe mucho de los chistes de nacho que chistes malos y todo pero que a todos nos sacan una risa o una sonrisa y nos mueven a relajarnos y a no tomárnoslo con demasiada grisura digo las cosas que ves o puedes ver en la calle que pasan y que solo siendo ciego o menso retrasado con enfermedad terminal pues no ves y eso. Ya.
Nayeli Nesme cantaba (creo que aun canta) rolas así como mmm sepalachingada que cosa era pero un tipo así de barbita tocaba la lira y otro una bataca muy simplona pero juntos hacían rolas chidas. Algo muy mierda le paso a Nayeli según me entere. Fue cuando leyendo La Jornada supe que Nayeli se presentaría (hace poco en realidad y puedo decir que tal vez tres meses o algo así) en un sitio al sur de la ciudad y la nota decía que se presentaría y eso y mencionaba cosas como que ya se estaba recuperando de la violación que había sufrido. Quise ir y ver q rollo porque Nayeli no cantaría en esta ocasión sino que el evento era una suerte de mesa redonda donde ella hablaría y trataba mas o menos de la violencia y tal. Fue mierda lo que le paso a Nayeli Nesme. Mierda. Mierda. Mierda.
Cuando te metes un hongo y pasa el tiempo y el efecto se siente y estas allí esperando q pase algo redepente un árbol no es un árbol una casa no es una casa la luz de las estrellas es leche tibia derramada en las llanuras hace frío pero no tienes cuerpo para sentirlo hace calor y piensas que necesitas un abrigo te metes en tormentas terremotos y erupciones volcánicas eres el parásito de un despreciable gusano si te mueves te disparas y si abres los brazos sientes que ya estas muerta sabes que estas mal que algo se descompuso ahí dentro nunca mas podrás evadir el caos que te rodea decirle guayaba a una uña rota o huesito de pollo a una abeja intoxicada sal niña-ardilla de rodillas sucias corre y que llegues con vida ahora el final ahora aquí luego el principio estaba la bruja pidiendo consuelo es esto realmente una bendición luz sol nubes color amor canción locomoción tengo tres veces una ilusión des-vir-tua-cion.
* De Feast Of Friends