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Categoría Sueños

Desolation row
(¡basta de construcciones!)

Por otra parte, y siendo honestos y tal, creo que la insensata pero saludable y hasta cierto punto bendita inconsciencia que hasta el momento me ha caracterizado, ha servido para, si saltamos de un movimiento al abismo, sobrevivir en medio de borracheras y aquellarres, y, si nos quedamos paralizados mirando los ojos de la bruja, conseguir todo lo que necesito sin demasiadas y confusas complicaciones todas, sin duda alguna, estériles y desgastantes. Ahorrémonos explicaciones. Pedí comal caliente con costilla asada y me trajeron un plato humeante para envidia de pordioseros y hombres de negocioso. Dicté lecciones señalando alegremente el listado de regalos y golosinas para no pasar por simple ni desinteresado. Ordené la cuenta con mi voz paciente y recibí atenciones y cuidados. Habité lugares comunes con desenfado y sin cavilaciones, tampoco sin demasiadas pretensiones ¿Os gusta que haga el medio loco? Saldremos a la calle desolada donde la gente corre apresurada esquivando los edificios que caen en el infinito cataclismo que se sucede día tras día y pediremos el taxi que les lleve a casa. Será un día nublado y nos cubriremos el rostro para protegernos de los gases tóxicos, del polvo y de la triste desolación que invade todo. Les alcanzaré unas monedas y les veré subir para, después, ver cómo se alejan apresurados perdiéndose en lejanía entre montones de polvo en un día gris gélido y destruido.

Recuerdo

En otro tiempo recuerdo que limpiaba mis zapatos por las mañanas con un trapo húmedo. Cepillaba mis dientes. Había soñado que era fin de semana y yo no me levantaba de mi cama: en el radio programas para niños y canciones de flores con sonrisas exuberantes, muy rimbombante todo, las presentaciones del locutor, las adivinanzas que me descolocaban, las llamadas al estudio y las historias de paseos bajo el calido mediodía entre abejas y mariposas multicolores. Estaba feliz. Confiaba en que todo el tiempo seria mediodía. La noche anterior había dormido descuidado a mitad del pasillo: sobre los dibujos tachoneados y las historias fantásticas. Recordaba los cuadernos y las tareas, los deberes y las aventuras. Me preparaba para salir corriendo. Un día confeccioné un mapa del planeta donde vivía, dibujando horizontes azules, mesetas y arbustos donde vivían animales extraños, de cabezas grandes, cuernos extraños, manchas, colas peludas, ojos gigantes como esferas de esfinge encantada, soles que llenaban la hoja entera untados permanentemente con colores estridentes sobre las personas-dibujos de zapatos lustrosos y caritas sonrientes, flequillos, naricitas, vestidos de fiesta, o desnudos, en el mediodía de las playas y las albercas, los zoológicos y las fiestas, las salas de cine y los circos de acróbatas elegantes, con regalos en las manos y con genuinas sonrisas felices, había dibujado estrellas y planetas, naves de motores poderosos con banderas de colores, mas ríos y montecitos y animales en una selva de espectáculo con criaturas vivas, reptantes, agresivas, hambrientas, que dormían entre las ramas y hacían huecos en la tierra y dibujé dinosaurios y aves magnificas con picos enormes, los ojos ambiciosos, y carreteras, vías de trenes, trenes veloces, caminos que desaparecían en lejanía, en lontananza, como decían los libros.

Cuando desperté, tenia cicatrices en las rodillas

Mañana, cuando regrese la calma, hundiré mis pies cansados entre la restos calientes de arena salada. Luna llena. Me llegaré a los peñascos para buscar comida. Después, el espectáculo. Debajo del mar los caracoles dibujan figuras humanas. Hay voces que se arrastran. Las olas se forman porque los muertos manotean tratando de llegar a la superficie. Pero sus cuerpos son partículas infinitas arrastradas por la corriente. Hay barcos hundidos que vagan fantasmas. Que miran todo con escaso interés y genuino aburrimiento. Tengo dibujos. He hundido la cabeza en el mar para robarme los secretos. Explosiones, gritos, olas que rugen. Sus cabellos se agitan al viento. Los pececillos comen sus ojos muertos. Hay sirenas infernales. Gladiadores sin escudos. Héroes que nunca pudieron llegar a casa. Pelean llenos de furia. Veo mujeres que lloran, niños que no tienen cabezas. Es un murmullo confuso, las olas rompiendo entre mis pies entumidos, murmullo que crece, los niños aferran con voces de hueso. Sus bocas.

¿Yo?, yo estoy a salvo. El reflejo de la luna sobre el mar callado y el eclipse que dijeron vendría. No tengo dinero. Voy a chapotear un poco antes de caminar el regreso, ya no hay prisa.

Cicatriz en la rodilla que le sale a nuez cuando tiene sueños



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