La escena: era un hotel en un centro turístico importante y habíamos llegado a la hora del desayuno pero yo había despertado tarde y me levante corriendo para alcanzar los mejores lugares y olvide peinarme el cabello.
Hay personas que despiertan y están despeinadas, los cabellos revueltos, la mirada perdida, los sueños burbujeantes, hilillos de baba, pero con el puto cabello en su sitio, quiero decir, sin tenerlo como horrible remolino deforme.
Yo no soy de esos.
Entonces llegaba a la mesa y pensaba que lo mejor era ir a mojarme el cabello. Salí al patio y entré a los baños pero no había agua corriente, de esos lavabos lujosos que encuentras en los hoteles importantes, y salí de nuevo y atravesé al otro lado y tampoco vi una fuente de agua. Me moría de hambre. De modo que regrese a la mesa y ahí estaban todos y tuve que pedirles que se hicieran a un lado y me dejaran sentar. Entonces pusieron frente a mi un plato y en el plato dos panes. Los más deliciosos panes que había comido en mi puta vida. Unos panes suavecitos y dulces. Pero más suavecitos que nunca. Era como pan recién horneadito y calientito y tremendamente suave. Increiblemente suave. Recuerdo que en el sueño casi muero cuando le di un mordisco y me deshice en alabanzas de aquel pan deliciosos mientras me lo comía a mordiscos hambrientos en ese espectacular sueño desayuno cabellos revueltos y amigos búsqueda infructuosa de agua hotel lujoso vacaciones y hambre infinita con panes calientitos y mordiscos desesperados ^__^
vamos todos trepados en aquel cochecito semidesmadrado sosteniendonos de milagro. Uno va debajo por las llantas sosteniendose de un tubo atravesado, como flecha fenomenal que da en el blanco, la bestia sangrante y escapando, a lo largo del pobre vehiculo, otro mas va arriba en el techo saltando y sacudiendose, otro va metido en los asientos inexistentes como en cascaron de huevo vacio deshaciendo el techo y las puertas con esa agitacion natural de esta veloz y aterradora huida a velocidades imposibles a traves de la ciudad entera y las avenidas y los puentes y yo pensando en que nos vamos a voltear en la próxima calle mientras el vehículo acelera mas y mas y el viento sobre mi cara me aterra y los cuadros frente a mi como en monitor de computadora demasiado barato saltan y saltan y es mayor la velocidad que mi capacidad de comprender y captar y percibir el mundo increiblemente violento y doloroso que frente a mis ojos pasa estrella fugaz tengo tanto miedo de lo que nos va a pasar pero en tanto ahora subimos un puente y mi pensamiento “subir a un puente es siempre dar la vuelta” porque siempre hay cuervas y entonces nos desintegraremos correr correr correr cooooorrer
y entonces ahi vamos y bajamos del puente y todo es acelerar y correr y como en un sueño (¡es un puto sueño!) en camara lenta, sin transición, solamente bajar del puente, me desprendo de la parte de atras del vehículo donde siempre habia ido y suavemente, sin peligro, soy depositado en la calle, de pie, como con manos de angel salvador, me desprendo del vehiculo, al instante siguiente la velocidad continua y el vehículo centella se aleja de mi en tres segundos y llega a un tope en la calle y veo como vuela da vuelta cae sobre el techo se desmadra explota y se desintegra
prum!
En la calle estamos ahí esperando solamente. Angela, Brisa y yo. No estamos juntos, pero estamos en la misma calle. Un pedófilo se acerca a Brisa y la toma de la mano, después de decirle algunas cosas. Llegamos a salvarla y a asustar al pedófilo. Le gritamos maldiciones.
En el paso a desnivel los coches matan a los perros.
Volvemos a quedar separados y entonces puedo ver al pedófilo nuevamente acercarse a Brisa, decirle cosas. Nos acercamos de nuevo a salvarla pero esta vez el pedófilo se enfada. Se aleja amenazando.
Nunca podremos atravesar con las bendiciones de nuestros amigos.
Corremos a protegernos de la venganza de los pedófilos entrando al metro, pero una vez abajo advertimos que Brisa ya no esta con nosotros, subo de grandes zancadas a buscarla pero Angela me grita “acá esta”. Vemos a Brisa perdida cerca de los andenes y corremos a reunirnos con ella. La tomo de la mano y nos apresuramos al andén. Entonces comprendo que nos vienen siguiendo y juntos corremos a ocultarnos en un pasillo lateral del andén. En ese rincón lo único que vemos son sombras y luces de los trenes que pasan ensordecedores. Sin mirarlo de frente, oculto, con el rabillo del ojo, advierto que uno de los pedófilos o uno de sus amigos tiene cogida del cuello a Angela. Las sombras siguen pasando insensibles y voces que se acercan. Nos están buscando. Pero uno de ellos ya esta aquí con nosotros. Sombras luces, voces.
Entonces aparecen. Es el pedófilo que ordena a su guarura que nos de nuestro merecido. El. Que tiene a Angela. Comienza a darle hasta que la deja fuera de combate, ensangrentada.
Cuando termina con ella, se pone enfrente de mi y puedo verle el rostro, afilado, de piel limpia, con ojos crueles, de animal obediente e hijodeputa, llenos de energía, tiene el cabello ondulado y la nariz un poco chueca, como caracol. Es alto y musculoso de espaldas anchas y brazos increíbles.
El cabron me comienza a hacer fintas. Yo trato de protegerme. Es difícil. Porque es mucho más grande que yo. Salimos al pasillo y ahí comienza a darme, tiene en la mano algo blanco, un arma, o algo, con la que me da de lleno en la cara, la sangre salpica. Pero no me duele. Hago fintas y me revuelvo tratando de esquivar sus golpes, inútilmente. El, con su mano derecha, y su arma como tubo blanco, me sigue dando en la cara, mas sangre. Entonces me sujeta con su brazo derecho para impedir que escape y con la izquierda me tunde en un ataque insensible. Su cara completamente enfrente de mi, sus ojos increíbles mirándome, mis golpes le alcanzan sin hacer mella alguna. Yo estoy casi muerto. Golpes poderosos estrellándose en mi cara.
Entonces despierto.