En un momento dado pasas de eso y dices no quiero. Te comiste un dedo y te arrancaste la mano entera. Ora ibas y ora venias. Limpiaste en todo momento tus zapatos. Aun cuando entrabas en las reuniones y todos te felicitaban. Después todo llego a volverse lo mismo y te comiste los arcoiris y las medusas. Uno es enfadoso y delincuente. Las medusas amenazaron con dientes crueles ¿Los arcoiris?
Desperté porque en el sueño se revolcaba de dolor mientras los perros le comían a mordidas. No quise esa horrible imagen donde todo era tan doloroso que mejor desperté. El cuarto estaba oscuro y mi cobija se había caído. Tenia frío y me acurruque de nuevo. Entonces me dormí pero el sueño insistió neciamente.
Y de todos modos no quiero . Ya no quiero. Digamos que yo paso ¿Y los arcoiris?
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Fui con la doctora el lunes pasado porque necesitaba un certificado medico. Salí y aun estaba oscuro. Subí al colectivo y atravesé la ciudad y me dio hambre pero no podía comer nada así que me aguante las ganas. Cuando llegue la doctora me atendió de inmediato y me sacó los zapatos, me dijo:
- Súbete a esa bascula
Luego me revisó los latidos del corazón mientras me contaba sus aventuras con los pacientes. Parecía que tenia sueño. Le pregunte si podía fumar un cigarro y me dijo que si. Pero mejor afuera. Luego me tomó la presión y me quité la camisa. Estaba todo rasguñado y se sorprendió. Le dije que me caí del camión y se echo a reír con ganas. Cuando me preguntó si tenia resaca le dije que si.
- Puedes ponerte los zapatos -me dijo
Comenzó a escribir el documento certificado y entonces se me ocurrió contarle lo que había soñado apenas unas horas antes. De que estaba viendo los zapatos de una muchacha que esperaba un taxi en el cruce de Eugenia y Av. Universidad, de que en el sueño pensaba que eran unos zapatos de poca madre. Eran unos zapatos de bota pero no eran botas sino solo unos zapatos negros. Parecían unos tenis pero no eran unos tenis. Tenia muchas ganas de acercarme a preguntarle por sus zapatos negros. Pero no podía acercarme y solo me quedaba ahí nada mas mirando sus zapatos negros. Y de verdad que me moría por preguntarle por sus zapatos. Unos zapatos auténticamente chingones. Pero no podía hacerlo. Era un sueño de esos donde no te puedes mover para hacer las cosas que quieres hacer. Aunque te lleve la vida no te puedes mover y solo te quedas ahí mirando.
La doctora me dijo que la había cagado. Que debí haberle preguntado. Yo estuve de acuerdo. Cuando me dio el certificado medico me dijo que tenia la presión alta
- ¿Ves luces de colores? ¿estas mareado?
Le dije que no y me dijo que no era normal, me aconsejo revisarme la presión durante una semana.
- ¿Has estado en muchos lados?, ¿tienes mucho trabajo?
Comprendí que eran sus preguntas de rutina y le dije que no se pasara.
Antes de irme nos fumamos el cigarro en la salida y me repitió que la había cagado. Le dije que si y luego me despedí.
- ¡La puta presión! –gritó- cuídatela y no lo dejes.
Saqué otro cigarro y me alejé caminando.
Quien dice que el mundo se termina no sabe que le esperan en el pasillo con un tabique y una sonrisa. Tuve un sueño donde era pájaro mensajero. Cuando atravieso la puerta siempre olvido las cosas. Regresar sobre mi.
Respiraba como animal vivo cuando dijo:
– yo tambien te quiero
Y saldremos como espantos a protegernos de los golpes. No tendremos ojos pero si un par de manos extendidas hacia el frente. Miedo de caernos.
– No me interesa le dije. – salí corriendo las escaleras y siguió tras de mi.
– Me tiro a las vías – aulló
pero yo había subido a la nube voladora
¡Büilare y bellaCo y sus visitas planetarias!