Uno va y dice: ¡venga dale!, ¡el puto colocon!, ¡venga dale!
Uno va y se complica porque no sabe lo que puede obtener cuando recien comienza a entender las jodida situacion que se despliega.
Uno es un puto gato explorador, digamos.
Y tantea y bromea y distingue entre el blanco y el negro.
Entre la fiesta y la fantasia.
La gente pasea y platica y comparte y se desnuda.
Dime el jodido acertijo que atraviesa los cuerpos semdiormidos.
Por mi parte hace frio y se complica y comprendo que tienes hambre y frio y no dejas rastros.
Venga dale!
Me la traen floja las fiestas de fin de semana. Ya no voy a la muñeca porque es preferible despertar enredado en tus brazos que mareado y tope intoxicado con la garganta ardiendo y realmente descolocado. Los viejos colegas me mandan mensajes de texto. Las luces en las calles parecen quemar los recuerdos. No voy por reforma ni tampoco por las viejas calles del centro. Cuando tengo hambre volteo al cielo. Desire. En otro tiempo era un demonio sin dirección de casa. Un hijo de puta desesperado y confundido. Mirándote las piernas y deseando ser devorado. Pero hay niveles. Uno va desaprensivo sin darse cuenta que tiene el tesoro entre las manos. Poco me importa que presuman sus voces de fuego. Alardes vacíos. Insisto incomprensible. Sin esperanza y sin dinero en la bolsa. He visto las luces. Voy a desaparecerles para disfrutar en calma los resúmenes de fin de semana. Tengo el secreto. Caminé completas ciudades desconocidas. Estaba oscuro y era de noche. Mas tarde regresé del brazo de profecías. Desbaraté los jardines deshabitados. Todo fue una tarde de besos y de abrazos. Imagen fugaz de una vida inalcanzable. Quiero permanecer ahíto. Tus labios en mi boca. Las calles de ensueño. Comida de media tarde. El policía que nos reprende. Los niños traviesos. Quiero algodones de azúcar. El hotel. Las calles desconocidas. Tu mirada amorosa mientras te platicaba mis aventuras. Queremos devorar el mundo. Prometo recordarte. Caeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeerrrrrr. Desire. Voces. Presencias. Visiones. Otro día amanecerá temprano y saldremos acurrucados en dirección a los desayunos. Mi bracito gotea sangre reciennacida. Los fines de semana. Las fiestas y los festejos. La tía guapa. Los puñetazos.
¡Que divertido ha sido todo!
Sucede cuando saltas, justo cuando saltas. Entonces comienzas, mucho despues, a medianoche, y a plena luz del dia, a tener visiones. Y dices en voz alta complejos malabares, mentiras, blasfemias, oraciones fulgurantes. Luego todo te la trae floja y nada te importa y dejas de comerte la cabeza. Adios ficciones odiosas. Bienvenidas nubes de fuego, abismos infinitos.
Ahora se la clave de todo. Acción. Sin mas.