Vi que lo que me ocurría era realmente espantoso, lo que me ocurría y lo que iba a ocurrirme, y te aseguro viejo que me sobrepuse en seguida, hable cuerdamente con todos los que se me ponían al alcance, no hice nada equivocado, y me dejaron salir cuarenta y ocho horas después; las otras mujeres estaban conmigo, mirábamos por la ventana, las cosas que me decían me hicieron comprender qué precioso era realmente quitarse esas malditas batas y salir de ahí y encontrarse en la calle, al sol, desde ahí se veían los barcos; estar fuera de ahí y libre para ir donde quisiera, qué grande es realmente y cómo no lo apreciamos nunca, todos tristes, encerrados en nuestras preocupaciones y en nuestra piel, como estúpidos, en realidad, o criaturas ciegas, mimadas, detestables, que hacen la trompa porque… no consiguen… todos… los… caramelos… que quieren.
Dice Mardou en Los subterráneos :: Jack Kerouac
Vale, estamos On the Road ¿recuerdas? asi que no te enfoques, se trata de seguir, seguir, seguir, libre, para ir a donde sea.
