Jim Morrison :: The Palace Of Exile
En otro tiempo tenía visiones a cada instante. Tenía, además, mucha energía. Entonces solía quedar en coma, absorto y desconcertado, por las cosas que veía. En las mañanas sonaba entonces el rocanrol por sobre todas las cosas cuando salía y echaba desmadre y me iba a la escuela y estaba con los amigos y platicaba cosas y nada me detenía y proponía aventuras complicadas y todos me seguían y siempre nos metíamos en problemas y tramposamente lográbamos escapar y terminábamos riendo y sudorosos y agobiados pero felices al máximo y entonces la vida era un glorioso desmadre siempre corriendo y huyendo y tomando lo que se ponía y sin temores ni remordimientos.
Creo que era (soy) un fake, un puTo fake exhibicionista. Porque me cagaba de mieDo. Pero no podía quedarme quieTo. Y aunque por dentro estuviera deshaciéndome, en realidad no podía evitarlo. Mentir y tomar lo que, creía, me correspondía. Y hablar y decir y seguir siempre sin detenerme. Joder.
Quiero ser capuLLo desmadroso de nuevo. RebeCo hilarante y perturbaDor. Ir sin temores ni complejos a por todo y entrar en los putos salones sin pedir permiso a nadie. Y que chinguen a su madre todos.
Y que regresen de nuevo los primeros días de soL y que vayan a tomar por cuLo las preocupaciones y las necesidades pueriles todas ellas como esos pensamientos insensatos y bastardos acerca del puto dinero y las cuentas por pagar.
Hay alGo mas allá, mucho mejor, que toda esta insensata y estúpida y agobiante y opaca y triste y ruin y miserable y estrecha y analfabeta y egoísta e infeliz vida.
Y yo quiero estar ahí.
Mañana ire a comer un pan justo cuando amanezca.
Creo que la sucia y retorcida idea de mí mismo la tengo desde chamaCo. Cuando iba al preescolar. Recuerdo que cuando eran las fiestas escolares me disfrazaban de lo-que-fuera. Cuando participaba en bailes y festejos conmemorativos. Ahí estaba yo, solo con mi idea del mundo. Totalmente avergonzado de salir a la calle disfrazado de vampiro, o de diablo, de perro o de viejito. Y mama diciéndome menso y acicalándome y pintándome bigotes de gato y metiéndome en el puto disfraz peludo aquel (y el alcohólico de papa, el puto borracho ese, cagándose de risa)
A estas alturas me arrepiento de todos mis pecados. Ja.
Quisiera haber sido un chamaquillo desmadroso y vacilador. Uno que no se avergonzaba de nada ni andaba por ahí todo tímido y acomplejado. Uno que saliera a las puTas calles de la ciudad entera disfrazado de calavera y pidiendo un cualquier cualquier (para lo que se ofreciera y tal) a la puta gente pendeja que anda paseando por las calles en un súper sábado soleado en vísperas del día de muertos. Por ejemplo.
Nada, que andaba en la caLLe y re-de-pente, así, como visión inducida, que la miro a la niñita, una brujita pretty cooL y amigaBle. Tenia la calabaza y andaba pidiendo su calaBeriTa con su compadre un calavera.
Esto en México DF, la capiTal, es muy de puTa maDre. Jodidas visiones gloriosas, digo yo.
Entonces los niños se disfrazan y con la calabaza o la calavera van por la calle pidiendo una moneda, un cualquier cualquier, lo que sea es bueno. Y es de puta madre que todo eso suceda en el mero centro histórico, D.F., la capiTal y eso. Calaveras por todos lados. Calaveras en una plato, en una silla, en una piñata, en el café, en las ventanas, arriba de un taxi, en los vestidos, en los dulces anaranjados, en los pasteles, en el ombligo, en un collar, en un perro, en un taco, en el cielo, en las flores, en una canción, a la vuelta de la esquina, abajo y arriba, y adentro tambien, en el agua de horchata, en los gatos, en las abejas, en una sonrisa.
En la luz de sol.
Ah, y mi obscena y enferma y sucia y retorcida iDea del MunDo aun la tengo. Eso ya no se quita. Te mueres con ella.
Es solo que aprendí a ignorarla a la muy capuLLa. Y ya.