Puto pan de nuez, este año estuvo prolifico, digamos si no.
Decía mi prima: para qué te metes en problemas. Ten paciencia, agregaba, cuando saltaba como necio, las palabras atropelladas, los ojos desenfocados, al final del camino te esperan con garrotes llenos de clavos. Tiene razón. Para qué jactarse de inteligencia si a las primeras de cambio metes las manos al fuego. Nadie ha preparado la fiesta. Todo lo que escuchas son voces melosas en el horizonte salado caliente e hinchado.
Apuras el trago mientras asientes sabiamente.
(Por otra parte, que falso e hijodeputa es el mundo)
El fin de semana se me hizo larguísimo. Pase el sábado entero con mi mujer y su familia festejando, platicando, contando chistes y cagandonos de risa. Regalos. Abrazos. Por fin trabajé en algunas cosas importantes que tenia retrasadas desde hace meses. Dormí. La semana pasada desperté dos veces a las 4 de la mañana presa de un desconocido insomnio que me hacia vomitar al mediodía. Frio en todo momento. Era como si fuera tope alcohol. Cuando estas aun borracho y desvelado y lo único que quieres es dormir y resulta que lo único que tienes es un día entero para arreglar los asuntos cotidianos, un frio helado te acompaña en todo momento y tienes unas infinitas ganas de vomitar en los momentos menos convenientes.
Hoy que llego a la oficina siento que no me paraba aquí en semanas. Es raro. Traje una piñata de fantasma porque será día de los difuntos y si no me aferro a los detalles los días se pasaran volando y dentro de unos años estaré lamentándome cuando no tenga cabellos en la cabeza y mis dientes estén moribundos.
Hoy no estoy borracho. Mis días de fiesta han terminado, como dijo el señor que confeccionaba ficciones.
Solo estoy sorprendido porque el fin de semana se me hizo larguisimo y ni siquiera amanecí tirado en las alcantarillas cantando desesperado el muchacho aleGre o copa tras copa botella tras botella mientras el Rodrigo en La Muñeca, desolada, recoge migajas y las putas buscan alimentos en la horrible y miserable y fría y desesperada y agobiante e hijadeputa mañana de noviembre.
En cambio estoy completo y saludable y remilgoso (pero contento) rascándome la cabeza mientras el día se despabila y las nubes frías dejan paso al dios fulgurante, el gran sol, que promete bendiciones en este glorioso fin de año (¡ya empieza noviembre!) y será el día de los difuntos y tengo mi espectro-piñata y estoy contento y completo, energético y triunfador, escribiendo un post en este apacible y fulgurante blog azul.