Quiero un sombrero y tener tiempo de sobra. Cuando sea noviembre me saldré a perseguir muchachas. El plan es ahorrar todo mi dinero durante agosto y septiembre. Con una escala a la mitad del mes para emborracharme en las fiestas patrias. Luego ya. Mientras tanto a sentar cabeza y volverse fresa. Fresa jugosa y desinfectada. Tengo las piernas velludas. Hoy barrí abajo de la cama y tomé café por la mañana. El fin de semana iré a correr de nuevo. Cuando vas corriendo mirando al cielo en lugar de mirar el camino frente a ti en un instante determinado sientes que si no volteas la cabeza y miras el camino te vas a ir de boca. Había puro polvo y ese tipo de basurilla que se forma de pelambres y cabellos y residuos de cobijas y ropas. Mi escoba sacó todas las basurillas y los residuos, había tres hormigas muertas y una cucaracha vieja. Me compraré dos camisas y siempre andaré rasurado. Y me iré con mi gato a recorrer las calles. Recuerdo cuando me salía y aun estaba oscuro y corría todas las mañanas, entonces no tenia un trabajo y solo iba al colegio y era un capullo sin barbilla y un poco despistado. Corría como un demonio hasta tres veces los kilómetros de la vuelta entera en Chapultepec. Lo único malo es que un gato maúlla. Y que los días son lluviosos y un poco enfadosos, quiero decir, oscuros y fríos y en realidad demasiado agobiosos. Si vas mirando el cielo e interrumpes tus pensamientos y te enfocas en la respiración de gato entonces entras en un ritmo que te hace aguantar muchísimo mas la carrera. Y entonces corres vueltas y vueltas. Si el mundo fuera perfecto los gatos no maullarían y ya seria noviembre, yo tendría un sombrero y mucho dinero en la bolsa.
Algunos fines de semana me prendo fuego. No muy seguido. El problema es que uno puede habituarse. Muchas cosas me la traen floja: los pájaros salvajes que se roban a las princesas para llevarlas a sus nidos gigantescos, la voz en el sueño que me repite “mirate las manos!”, las drogas recreativas, las rayas de coca. Pero prenderme fuego no: es cuestion de que lo intente solamente una vez para repetirlo a cada momento. Con cualquier pretexto. Me importan un carajo las formalidades. Me prendo fueGo y punto.
Nuez tiene colmillos de perro y una risa como de loco. Le gusta platicar chistes y contar historias de brujas. Se muere si le invitas a comer y hay tacos de pollo. Es un traGon y un desesperado. Comería lo que fuera: bichos y alimañas. Le matan las muchachas bonitas y le gusta comérselas a mordiscos pequeños. Siempre anda aullando en las calles y nunca lo ves sentado esperando ver los eclipses y las serenatas. Cuando fuma se marea mucho y se le quita si come basurillas como golosinas o refrescos de sabores. Su mascota es un gato salvaje que siempre esta arañado y con heridas de peleas y chichones. Antes tenia una tortuga que se comía las hormigas y se quedaba quita por meses. Pero ya no. Le gusta hacer dibujos de monitos cabezones y colmillos filosos.
