Un día despiertas (muy temprano) pretty drunk y comprendes que es mejor tirarse en la playa para dar tiempo a tu organismo para recomponerse. La noche anterior escuchaste en la tv a Denisse Merker hablar del tiempo. Estaban unos que discutían con autoridad acerca de la descomposición política del país. Un pelón estaba enfadado. Te recordaba a la maestra Minero con su voz agresiva y aleccionadora (¡Ora hijos de puta, o hacen la tarea o me los como con mis dientes de perro!). Otro que acostumbra vestirse de payaso tenia cara amigable y bonachona, una cara que te invitaba a sentarte en sus piernas y ponerte de a cuatro para que te diera tu merecido. Y te encantó que Denisse Merker confiara en que el paso del tiempo haría que todos esos movimientos populares violentos y abusivos terminaran por desgastarse y volverse puto polvo fino. Inofensivo.
…como esta arena caliente que ha terminado por volverse suave y resbaladiza. Tantas olas que van y vienen. Interminables. Que acarician e instalan esa confianza alegre que repite en tu cabeza mareada y perdida que es cuestión de relajarse, dejarse ir, con calma, papacito, así así, déjate ir, confía en mi, el mareo pasará pronto, tu tranquis, pasará pronto, veras que te vas a sentir mejor, ya…
De pronto Rodia, el puto playero quemado por el sol (tu colega de juergas), decidió que estaba borracho y aburrido por la voz del jodido Bob Dylan aullando el Leopard-skin pill-box hat. Y encendió la televisión. Entonces apareció Denisse Merker hablando del tiempo e interrumpiendo la gloriosa interpretación del jodido Bobby cuando tu ibas por la novena cerveza y casi de lado listeneabas al Bobby Desenfadado cuando este decía con su voz fulgurante y triunfadora de poeta desmadroso y descontrolado acerca del Brand new leopard skin pill box hat. Fuck!
Solo me mareo cuando:
Si fumo cigarros y platico con mis coleg@s me mareo más. Mucho más.
Y si bebo cerveza pues ni hablar.
Quiero una televisión nueva para ver programas de acción. Películas salvajes y videos musicales. Quiero ver a los viejos compadres con sus voces antiquísimas ronronentes, tocando sus guitarras con estilo y desenfado. Quiero ver mujeres desnudas derritiéndose como gomas dulces sobre mi boca hambrienta.
Será una televisión de plasma y alta definición. De millones de colores y pulgadas infinitas. Con un sistema de sonido celestial: un coro de ángeles, una bandada infernal salpicando y desmadrando mis oídos enfadosos.
Tengo miles de pesos. Envuelva usted la jodida televisión de inmediato. Le pago en efectivo.