Mientras redacto mi lista de pendientes para el día de hoy, y bostezo sin remordimiento alguno frente al monitor, imagino que todo va a estar bien, iré al trabajo, me desesperaré, haré las compras, desodorante, hojas para imprimir, pilas para el robot, discos vírgenes, la cita del doctor, la dieta que debo seguir, los zapatos que tengo que comprar, la cara amable que tengo que poner, el dinero que tengo que ahorrar, el baño que me tengo que dar: amable, paciente, temeroso, reservado, cálido y complaciente, mentiroso y adorable. Un hijo de puta en suma.
Les pongo una visión que tuve la semana pasada y que capturé con la cámara digital que me he propuesto cargar neciamente.
En Oaxaca cuando llegan de madrugada no hay nadie en las calles. Pasean por la plaza y solo ven palomas y pichones durmiendo en las cornisas. Casi no pueden creer que estén tan lejos de casa y repiten cada tres segundos: “¡Estamos en Oaxaca, estamos en Oaxaca!”.
Tienen hasta el medio día para buscar alimentos y reconocer los rincones. Se llegan a una lejana iglesia arriba de un cerro donde hay escarabajos en las calles y nubes entre los árboles, niños jugando entre las nubes y gritos de magos imposibles en medio de la mañana llena de adivinanzas, acertijos, señales en el cielo como profecías de una nueva vida. Mas tarde habitaran los recintos sagrados, donde hay huesos enterrados y luego rescatados, donde las paredes presumen historias fantásticas, donde el cielo se cae interminable, donde pequeños espíritus tejen bendiciones,
y llenan de colores
y cantos
la mañana prístina
donde desayunaron
visiones multicolores
Antes de que me diera cuenta me encontraba enganchado: las calles, las construcciones, la gente, las montañas, las nubes, la comida, los niños dementes dando vueltas y gesticulando felices en el bosque primigenio donde los dioses se reunían para planear bendiciones, amenazas, aventuras, corretizas inolvidables en la resplandeciente inmensidad del bosque antiguo.
Recuerdo que en otro tiempo el gran mago de voz amenazante estaba sentado en la banca central del parque de ensueño cuando el maestro le obsequió un regalo inimaginable
Y luego la visión: una de muerte y resurrección.
Dime de qué manera imposible tengo que agitar las alas para escapar del hastío y la putrefacción.
Soy el ser imposible de aliento etéreo que permanece inasible en tu alcoba a medianoche y que cobija tus sueños imposibles y tus deseos mas inalcanzables.
Quiero una corona de flores y el canto de todas la voces.
Dormir, hacer el amor, hundirme dentro de ti mientras somos espectadores del infinito bebiendo interminables tazas de café en las terracitas donde magos y saltimbanquis nos ofrecen el espectáculo y se refocilan con magias, acrobacias y vuelos espectaculares, ¡nos falta una patita!
Quiero devorar el mundo y la visión entera.
Mas tarde regresaremos con nuestras mochilas repletas de tesoros y nuestros corazones repletos y llenos de amor por la vida.
Colores y artesanias (flickr)
Antes de que me diera cuenta me encontraba enganchado: las calles, las construcciones, la gente, las montañas, las nubes, la comida, los niños dementes dando vueltas y gesticulando felices en el bosque primigenio donde los dioses se reunían para planear bendiciones, amenazas, aventuras, corretizas inolvidables en la resplandeciente inmensidad del bosque antiguo.
Recuerdo que en otro tiempo el gran mago de voz amenazante estaba sentado en la banca central del parque de ensueño cuando el maestro le obsequió un regalo inimaginable
Y luego la visión: una de muerte y resurrección.
Dime de qué manera imposible tengo que agitar las alas para escapar del hastío y la putrefacción.
Soy el ser imposible de aliento etéreo que permanece inasible en tu alcoba a medianoche y que cobija tus sueños imposibles y tus deseos mas inalcanzables.
Quiero una corona de flores y el canto de todas la voces.
Dormir, hacer el amor, hundirme dentro de ti mientras somos espectadores del infinito bebiendo interminables tazas de café en las terracitas donde magos y saltimbanquis nos ofrecen el espectáculo y se refocilan con magias, acrobacias y vuelos espectaculares, ¡nos falta una patita!
Quiero devorar el mundo y la visión entera.
Mas tarde regresamos con nuestras mochilas repletas de tesoros y nuestros corazones repletos y llenos de amor por la vida.