era un planeta fuera de otro planeta dentro de otro planeta.
cuando bellaCo y Büilare llegaron a aquel planeta casi mueren porque el presente se extendía hacia atrás y hacia delante, hacia adentro y hacia fuera, escuchaban una carcajada eterna que duraba por siempre. entonces pudieron darse cuenta de que si caminaban hacia el sur era lo mismo que si lo hicieran hacia el norte, comprendieron que todo era lo mismo y sus pensamientos nunca terminaban, entonces miraban el reloj y seguían siendo las doce de la noche y no podían comprender por qué el presente se había extendido tanto y ahí estaban nada mas escuchando sonidos imposibles que hacia miles de años habían olvidado y entonces querían permanecer envueltos por esas voces para siempre y estaban seguros de que si lo intentaban lo podrían lograr. entonces pasó un pájaro como pájaro extraño y desconocido, pero pájaro al fin de cuentas; y paso volando y les devolvió a la realidad y recordaron que tenían que reaccionar y todo eso les estaba esperando pero no querían reaccionar y escuchar plañidos y lloridos como protestas y lamentos y también enfados los ojos enrojecidos y la furia y las llamas que les alcanzaban y ese golpe cabrón de la llama fulgurante que los hacia desaparecer y tenían miedo pero tambien el gusano como veneno cálido dentro de ellos, era la prisa; y entonces alrededor la noche pero pronto sería de día porque la luz de un sol gigante aparecía en lejanía y tendrían que moverse abrir los ojos y seguir, si, seguir seguir seguir, quizás mas despistados, mas confundidos y anhelantes, quizás mas temerarios, mas desmadrosos y bulliciosos, burbujeantes y nerviosos, desesperados y lujuriosos por la vida.

y luego vas y dices que no y que se muera el mundo entero. o les dices que si y que ruede, que ruede el mundo en la dirección que sea, pero que siempre caiga sol, es decir, como nuevo y tal. si, creo que si. zaz.
(a ver si ya dejan de poner tantas maYusCuLas, carajo)
Tenia miedo cuando papá se enfadaba porque me agarraba a golpes. Era un demonio y hasta botellas me aventaba. Yo aprovechaba que siempre estaba borracho para escapar apresurado. Siempre escapaba.
Creo que el no era tonto y se vengaba cuando estaba sobrio. Un cabrón vengativo era, siempre se vengaba. Cuando decía, a ver ya, vamos todos a divertirnos. Y nos sacaba a pasear. Nos poníamos todos tras el y nos llevaba caminando y atravesábamos tres colonias. Llegábamos a aquella calle iluminada con árboles en las aceras y un camellón donde había bancas para sentarse. Ahí esperábamos abajo de un árbol, pacientes y felices nos poníamos a cantar canciones y a practicar acertijos y adivinanzas. Así hasta que pasaba el camión y todos subíamos y eran los mas mejores días de mi vida. Cuando íbamos todos juntos y felices y no había enfados y si puras risas y platicas entre nosotros y estábamos en aquel camión veloz y con poca gente, rumbo, si, a Chapultepec, el bosque enorme ese que esta en medio de la ciudad, con sus lagos y sus patos y su montaña rusa y sus juegos y mil árboles y animales en el zoológico y mucho mucho sol.
Era un camión que corría veloz y libre en aquellos sábados despejados por la mañana y donde las calles no estaban bloqueadas. Una vez iba yo tan emocionado y eufórico en una de aquellas salidas gloriosas que papá nos regalaba cuando no estaba borracho, digo, una vez estaba yo tan desesperado que, al entrar el camión en aquel túnel a toda velocidad y de manera grandiosa, que descubro la oscuridad contrastante del túnel y a lo lejos la luz del sol que se acercaba y se acercaba y se acercaba y que me suelto a aullar de pura emoción, aquella vez grité así todo extasiado: aaaaaaaaaaaaaaaaaauuuuuuuuuuuuu (o ¡ajua!, creo que grité) y todo estaba tan oscuro en ese túnel (la luz del sol apenas medio segundo antes, nos tenia tan deslumbrados) que el recuerdo que conservo es tan preciado.
Supongo que exagero. Eso no importa.
Ya decía al principio (que no se me olvide) que papá era un vengativo hijo de puta. Y en esas salidas aprovechaba su turno pues recordaba, supongo, que a veces me lo encontraba tirado de borracho en las calles y lo pateaba (para que despertara) y me echaba a correr y el desde lejos reaccionaba sin saber ni imaginar nada (¿seguro?) o cuando se enfadaba y me agarraba a puñetazos y luego yo escapaba y el aventaba sus frascos y sus botellas y se iba contra la televisión y los muebles y desmadraba toda la casa. Pero yo ya había escapado.
Entonces creo que por eso se hacia pendejo y me dejaba correr por todos lados y no le interesaba nunca que metiera la cabeza en una jaula de osos porque ya estábamos en el bosque y yo corría por el cerro de Chapultepec y entre los árboles y la luz del sol y sucedía que, inofensivo hijo de puta de 6 años que no media lo que hacia ni donde me metía, comenzaba a caer por el cerro de Chapultepec y no me podía detener y luego caía y rodaba y chocaba contra un árbol y me desaparecía una oreja y nadie estaba ahí para detenerme y me iba contra el fondo del lago y papá feliz y carcajeándose con sus venganzas terribles.