Hora del almuerzo, mediodia, preescolar.
No puedo voltear a verlas a la cara. Me muero de verguenza y estoy rojo y apenado: me encuentro volteando en direccion contraria. Aunque estamos sentados en la misma mesa. Me encuentro terriblemente incomodo. Quisiera estar en la casa frente al televisor mirando las aventuras de los japonesitos de ojos rasgados. O en mi cama husmeando entre las cobijas. Y no aqui en este medio dia horrible de escuela frente a las dos niñas mas bonitas del mundo entero que me miran cohibidas y sorprendidas y en realidad halagadas mirandome insistentemente y preguntandose por qué este pobre menso se muestra rojo como tomate escondiendo la mirada y pellizcandose las manos y pataleando frotando el culo en la ruidosa silla metalica. Me muero. Creo que no tengo cabellos. Estoy pelon. Olvide vestir y estoy encuerado. Se me nota inmediatamente que ese par de niñitas me gustan horriblemente: nunca en mi vida, mi corta vida, habia visto cosas semejantes. Estoy sucio, olvide ir al baño. Me orine encima. Cuando preguntaron la mas facil no supe la respuesta. Desarmado. Me siento insignificante. Impuro. Un miserable gusano ¡Quiero mi television y mi cama!

Durante los ultimos meses me he dedicado a terminar los pendientes que tenia. De trabajo sobretodo. Dormir hasta tarde. Ir semidormido al trabajo. El de todos los dias.
Ahora los he terminado. Aun hay quien manda correo electronicos con pretensiones absurdas. Lo mejor es ignorarlos.
Estoy sentado frente al monitor escuchando Madredeus. Es casi media noche. Quiero contar del sueño que tuve anoche, de las ficciones que vienen a mi cabeza, esas que provoca la cancion en los audifonos, las que provoca el parrafo del libro que tengo meses leyendo. Quiero contar de mis teorias acerca de La Vida, de como lo mejor es ir siempre a Por Todo, entrometido, abusivo, insolente y enfadoso, pero siempre elegante, amoroso, irreprochablemente calido y fulgurante. Tambien de mis traumas, mis aflicciones, de esos sueños espantosos que me hacen odiar la vida. De los descubrimientos, de lo que afanosamente y sin coherencia llamo “visiones”. Quiero volver a escribir ficciones ingenuas acerca de bellaCo y de Builare, acerca de la Sombra Negra, de correrias en el centro de la ciudad, Mexico D.F. la capital, de borracheras en La Muñeca y sillas volando y putas en las calles, de Prescistias Pebiceé y de sus colegas las prostitutas barriobajeras de traseros envidiables. Hacer dibujos sobretodo.

Olvidar la injuria despreciable del interesado mundo ese que me obliga a despertar todos los dias a las 6 de la mañana para arreglar escenarios ajenos donde viejos decrepitos se orinan en los pasillos mientras mascan tabaco y escupen al platicar acerca de sus horribles vidas grises con esposas muertas y mascotas como espectros que se cagan y apestan en la mediatarde de los calurosos y aburridos fines de semana eternos.
Por la mañana salí como bandido de la casa de A. Aun estaba oscuro y me revisé para ver si no había olvidado algo. Cuando la puerta cerró eche a caminar. Dormí muy bien durante los últimos cuatro días. EL viernes fumamos mariguana y echamos carcajadas hasta la medianoche. Pero al día siguiente despertamos al mediodía. Respire profundamente estirando los huesos de la espalda mientras pensaba que necesitaba un suéter nuevo. En el sitio de taxis subí sin dificultad y llegue en diez minutos a la barranca del muerto. Antes de las siete estaba en el departamento. Desarrugar la ropa, bañarse, comer basurillas, salir corriendo, leer blogs, noticias impresionantes, mandar correos, imágenes, unicornios del 2008, tengo hambre, me dieron la regañada porque no se manejar, microchips, soluciones, musica, quiero encontrar un método para dormir menos. Ya no quiero trabajar por poco.
Ahora es media tarde y tengo hambre.