era un planeta fuera de otro planeta dentro de otro planeta.
cuando bellaCo y Büilare llegaron a aquel planeta casi mueren porque el presente se extendía hacia atrás y hacia delante, hacia adentro y hacia fuera, escuchaban una carcajada eterna que duraba por siempre. entonces pudieron darse cuenta de que si caminaban hacia el sur era lo mismo que si lo hicieran hacia el norte, comprendieron que todo era lo mismo y sus pensamientos nunca terminaban, entonces miraban el reloj y seguían siendo las doce de la noche y no podían comprender por qué el presente se había extendido tanto y ahí estaban nada mas escuchando sonidos imposibles que hacia miles de años habían olvidado y entonces querían permanecer envueltos por esas voces para siempre y estaban seguros de que si lo intentaban lo podrían lograr. entonces pasó un pájaro como pájaro extraño y desconocido, pero pájaro al fin de cuentas; y paso volando y les devolvió a la realidad y recordaron que tenían que reaccionar y todo eso les estaba esperando pero no querían reaccionar y escuchar plañidos y lloridos como protestas y lamentos y también enfados los ojos enrojecidos y la furia y las llamas que les alcanzaban y ese golpe cabrón de la llama fulgurante que los hacia desaparecer y tenían miedo pero tambien el gusano como veneno cálido dentro de ellos, era la prisa; y entonces alrededor la noche pero pronto sería de día porque la luz de un sol gigante aparecía en lejanía y tendrían que moverse abrir los ojos y seguir, si, seguir seguir seguir, quizás mas despistados, mas confundidos y anhelantes, quizás mas temerarios, mas desmadrosos y bulliciosos, burbujeantes y nerviosos, desesperados y lujuriosos por la vida.

y luego vas y dices que no y que se muera el mundo entero. o les dices que si y que ruede, que ruede el mundo en la dirección que sea, pero que siempre caiga sol, es decir, como nuevo y tal. si, creo que si. zaz.
(a ver si ya dejan de poner tantas maYusCuLas, carajo)
Era un planeta fuera de otro planeta dentro de otro planeta.
beLLaco era un electrón desnudo que daba vueltas alrededor de Büilare en medio de una oscuridad total cuando tuvo un sueño que le subió desde la punta de los pies y le lleno de un estremecimiento helado. Habia pasado todo el dia echando desmadre y contandole chistes a Büilare cuando encontraron tres ramas de arbusTo y decidieron hacer suertes mágicas. Jugaron un poco para despertarse y despues formaron complicados simbolos en la tierra apachurrando demasiado inquietos las ramas del arbusto. Cuando pudieron leer el complicado acertijo de simbolos en la tierra echaron a reir porque las ramas decían “busca a un camarada”. Reían porque ellos eran camaradas y colegas y bellaCo había pasado todo el tiempo, desde que recordaBa, siempre dandole alrededor de Büilare, como perro joven e inquieto que quiere morderse la cola porque piensa que una cola es divertida y entretenida y la curiosidad le pica con su delicioso veneno alegre y liberador que le hace correr y correr y correr alrededor de su cola que vuela libremente detras de él y se carcajea y entiende, la cola, si señor, que todo es un juego bien divertido e importante; y Büilare estaba feliz porque bellaCo siempre la seguía y la quería mucho y bellaCo no podía detenerse y siempre andaba ahi como cabron loCo echando desmadre y a su alrededor, ansioso, espectante, como reciennacido inquieto y burbujeante. Entonces rieron porque no necesitaban buscar más camaradas y porque las tres ramas de arbusto les habian dicho algo que desde siempre habían buscado. Y lo mas mejor del mundo, habían encontrado.
Pero entonces bellaCo-elecTrón se estremeció porque algo los veía, a Büilare-Sol-Fulgurante (que no habia comprendido a eso que los miraba ni lo habia visto) y a él mismo que corria desesperado diciendo, si adelante adelante, siempre por todo, quiero todo, y hablar con todos y meterme en todos los lugares y no detenerme sino para beber agua y descansar un poco, respirar aliviado y luego seguir seguir seguir, siempre sin detenerse, que igual (y ahora estaba sucediendo) todo eso acabaría y mejor era no perder tiempo y decir y platicar y agotar todas las posibilidades y ya. Fue durante un segundo. Una llama salida del infierno mismo le ataCo imprevisiBle. Era un demonio ardiendo, como quien se decide a consumirse en un instante y aguanta la respiración y se deja ir sin pensamientos para que toda la esencia misma de su ser explote en una fracción de segundo, una esencia infinita que le hace salir disparado en una dirección imposible, mortal. Y esa llama gloriosa alcanzó a bellaCo mientras aullaba eh Büilare, ehhh capuLLaaaaa, mira lo piduCo que soy, mira las cosas que pueDo hacer y las cosas que puedo decir, ehh capuLLaaa. Y la llama-demonio esa le alcanzó. Entonces todo alrededor de ellos se iluminó por un instante y Büilare-Sol-Fulgurante pudo ver por fin a bellaCo-elecTrón y bellaCo-elecTron pudo ver por fin la luz alrededor de la cuaL siempre habia girado, Büilare-Sol-Fulgurante.
Y entonces todo aqueLLo se consumió en un instante porque todo lo que necesitaBa el capuLLo de bellaCo y la Gran Büilare era la minima oportunidad para escapar de aquel planeta y liberarse y para ello siempre haBian ido por el mundo desenganchados y sin nada en que aferrase, con un par de zapatos solamente para no lastimarse los pies con las piedras del camino y un morral donde guardaban un guaje con agua, unas piedras magicas que susurraban canciones hipnotizantes y tal vez alguna raiz para masticar, solamente con eso recorriendo los caminos dignos de ser recorridos y tal; sin nada en que aferrarse digo, sino en ellos mismos nadamas, un mismo planeta conformado por dos personajes lúdicos y desmadrosos y podria decir, yo, el capuLLo bajo el sol que les arrojó el fotón-curioso-jodeputa-ignorante-asesino-y-criminal, amorosos en todo lo que hacían; y entonces la mínima oportunidad la aprovecharon y todo aquello, lo que sea que haya sido, (una historia, una ficción, un recuerdo imposible, un par de personajes amorosos y demasiado entrañables), todo eso, digo, ardio consumiendose y desapareciendo de este planeta, para seguramente seguir siempre en otra dirección ¿direccion?, otro punto de vista, otro planeta ¡otro planeta! más mejor y en realidad desconocido para nosotros que nadamas los estuvimos leyendo rascandonos las narices y no imaginamos que a nuestro alrededor se encierran mil, ¡no! dos mil ¡nooo! tres mil realidades todas distintas y autonomas en sí mismas como planetas, esferas de realidades paralelas y gloriosas y nosotros nos quedamos aqui, en este mundo demasiado tonto y azul, el del blog de NuEz, el capuLLo que se atrevio a iluminar un poco la historia del planeta dentro de otro planeta fuera de otro planeta y que se queda con las manos vacias y nunca podra acercarse a la VERDAD ni podra SABER por más que se acerque y lo intente y encienda mil reflectores en las noches oscuras para mirar que hay en el bosque cuando es de noche y solo los griTos de los animales se escuchan y los ronquidos y murmuLLos como de quien come y retoza y echa desmadre entre los objetos de tierra que en el bosque habitan cuando es de noche, digo, el capuLLo nunca podra VER ni podra enterarse de lo que esta ocurriendo y las cosas mágicas y más luminosas del mundo siempre se le escaparan como se le acaba de escapar de las manos la historia del bellaCo y Büilare que en estos momentos ya saltaron a otro planeta y seguro, si seguro, se lo estan montando y diviertiendose como ellos solo pueden hacerlo saltando de planeta en planeta de realidad en realidad deliciosa e inalcanzable y fulgurante y tal.
Y ya.
¡Fua!
Era un planeta fuera de otro planeta dentro de otro planeta.
En la única esquina del planeta, estaba una maquinita de golosinas. A Büilare sólo le bastaba insertar una moneda para disfrutar fantásticos chicles que salían disparados por la apertura de salida.
Una tarde, Büilare se encontró tres monedas en la arena y las metió al orificio de entrada, con las manos sudando y los ojos de risa. Salieron chicles de todos los sabores: kiwi, melocotón, chicozapote, sandía, frambuesa… Eran millones de chicles. Y Büilare se metió a la boca todos juntos. No le dejó ninguno a bellaCo, que estaba hablando con una piedrecilla.
Cuando bellaCo aspiró fuertemente el olor delicioso de los chicles, sólo vio las patas de Büilare que ascendían por el cielo. Había hecho una bomba enorme que la elevó por los aires y la sacó de la atmósfera. Büilare miró lo mejor de todo desde arriba.
bellaCo se quedó mirándola hasta que se perdió en las alturas. Pensó en la fiesTa que le ofrecería de regreso.