Un día quiero tener una visión. La gran visión. La que me hará comprender todo de golpe y solucionara las cosas. La que explicara los golpes en la cabeza y los arranques y las rabietas. Y entonces echare risas y, aliviado, comprenderé que caerse en el charco lleno de renacuajos y levantarse de ahí lloroso y enlodado no era para tanto. Y regresare los años para levantarme muerto de risa y sacarme de encima las pequeñas y resbalosas y pegajosas sabandijas aquellas y les pediré disculpas por sacarlas de su sueño acuático y desmadrar su charco de agua de primavera luminosa. Entonces ya no me va a preocupar nada. Porque será la visión que me arranque las faunas y los jicotillos que rondan mi cabeza a cada instante. Esos inexplicables arranques insensatos que duelen como apachurrones y que me dejan sin energías y con la cabeza dando vueltas y sin fuerza en los brazos temblorosos y fatigados y sin brillo en los ojos.
Si, quiero tener esa gran visión. Pero no quiero que sea la visión que se te echa encima cuando te estas muriendo. Cuando ya no tienes tiempo para arreglar las cosas. Cuando, irónica, te permite ver que todo el tiempo la estuviste cagando por nada. Y al instante siguiente te mueres y fin de la historia.
Max Demonio tiene la culpa:
Los elegidos por este NuEz, su compadre:
“Se comienza este juego con el titulo . Las personas que son invitadas a escribir un post a propósito de sus extraños hábitos deben también indicar claramente esta regla. Al final se escogen cinco nuevas personas y se añade el link de su blog con el mensaje y añadir que lean el vuestro.?
Cuando empezó noviembre tuve un sueño muy raro donde estaba arriba de un edificio. Toda la gente vivía arriba de edificios altos. Y entonces todos nos quedábamos estáticos nada más escuchando. Y cuando se escuchaban los helicópteros corríamos a tocar las puertas para protegernos. Cuando desperté hice un dibujo de helicóptero. Todo el mes he tenido sueños raros. El dibujo del post pasado es de una ardiLLa.
Hoy salí del trabajo y había luna llena. Caminé por la avenida Insurgentes desde el metro Chilpancingo y hasta el metro Insurgentes. La luna llena iluminaba las calles y era de noche y no hacia frío. Fui a ver a la muchacha que acabo de conocer y de la que me ando enamorando. La luna arrojaba sombras.