Hoy si llegue muy encabronado. Pero muy. Y llego y la pendeja de Alejandra se me acerca toda inútil pidiéndome ayuda y yo con el puto enfado aguantando las ganas (de mandarla a tomar por culo) me pongo a explicarle como poner una puta imagen del fax en la memoria usb y cuando la muy capulla va a ponerle el nombre a su archivo la cago diciéndole que no ponga putos espacios en el nombre del archivo y entonces Julia me reclama (metiche, como acostumbra) por lo enfadoso que ando y Sandra (otra que se habia acercado) me dice maldiciones y yo voy y las cago a todas diciendoles que no aguanto que la gente vaya y ponga putos espacios en los nombres de archivo que por eso luego andan lloriqueando en los rincones que su puto archivo piojoso no se puede abrir en la maquina de Nancy (por ejemplo) y les digo que a estas alturas es una puta falta grave, es analfabetismo grosero escribir espacios en un jodido nombre de archivo.
Lo confieso: estaba aterrado porque tenia que ir a con la doctora. Pero ni pasó nada. Llegué, le di los análisis, me revisó y luego me dijo que era muy borracho. No me fue tan mal. Me dijo que si seguía de esa manera como acostumbro, tan desbordada y sin reflexiones, ya podía yo comenzar a despedirme de mis coleg@s y admirador@s. Pero me dio esperanzas. Me contó la anécdota del mendigo que iba perdido por la campiña y se encontró tres niños en el camino que le desplumaron y dejaron en estado vegetativo durante el resto de su vida.
No entendí nada porque todavía estaba muy asustado. En cambio, prometí ponerme las pilas y dejar el aquelarre y el desenfado. Ahora postearé todos los días ^___^


Cerca de las diez de la mañana me comencé a sentir extraño, me dolía la cabeza de una manera bastante singular. No podía concentrarme en lo que hacia y me dio mucho sueño. Estaba bostezando cada medio minuto. No podía ver los números en los papeles que estaba capturando y la cabeza me pesaba. Cuando dieron las doce del día me puse de pie y me quede ahí mirando el monitor. Me quería regresar a casa a dormir. Les diré que me siento mal, pensé bostezando, y me iré a mi casa. Me volví a sentar y no pude trabajar. Cuando dieron las dos de la tarde salí al pasillo y me puse a platicar con Julio. Hasta pálido te ves, me dijo, entonces tenia frío, y estaba muy débil, se te bajó la presión compadre, ándate a tomar una coca helada porque se te bajo la presión, me dijo, y estaba preocupado.
Entonces salí y me acerque con Rodrigo, el Jefe Taquero, que se asombró cuando llegue directamente al refrigerador a por una coca fría. Bebí la mitad de un trago y me quede ensimismado a punto de caerme. Entonces Rodrigo me arrimó un taco. Comencé a darle mordidas pequeñas. Luego pedí otro mas. Bebí mas coca y cuando termine el tercer taco abrí el refrigerador de nuevo. Ya estaba mejor. Luego camine hasta Plaza Galerías y di la vuelta de costumbre hasta el circuito interior y de regreso. Antes de subir de nuevo compré dos cocas en el Oxxo .
Cuando llegué arriba busqué a Julio por todos lados, tenía que agradecerle ¡Me sentía perfecto! ¿Cómo es posible que tragos helados de coca cola me hayan compuesto de tan radical manera? Estaba feliz, ya no me sentía mal. Me puse a trabajar como un demonio.