Dice la historia que había una laguna donde cuando pasabas después de un largo recorrido a través del desierto y te detenías a beber agua y en realidad sofocado y sin fuerzas para dar otro paso mas, te detenías, digo, a beber agua y saltaba una rana que se te ponía a hablar ahí mismo. Entonces al instante siguiente salían mas ranas y te preguntaban miles de cosas acerca de tu viaje, eran ranas curiosas que querían saber quien eras y por qué habías decidido cruzar ese desierto; y te preguntaban tu nombre y miraban, curiosas realmente, tus zapatos gastados y la mugre en tus ropas y tus cabellos descuidados. Y te preguntaban y te preguntaban y te preguntaban. Tres veces, dice el viejo sabio. Entonces dice la historia que si querías seguir caminando y llegar al final de aquel árido desierto caluroso y habitado por alimañas venenosas y sabandijas que querían devorar tu alma, entonces tenias que comerte a la primera rana, la primera que saltó y que se te puso a hablar ahí mismo, te la tenias que comer de un mordisco violento en un movimiento inmediato. Entonces todas las ranas desaparecerían al instante siguiente y tu podías seguir adelante para llegar al final de aquel puto desierto agobioso y como un infierno eterno. De otra manera las ranas te seguirían preguntando y al final te convencerían para quedarte con ellas en esa laguna, te darían alimento y te contarían historias inverosímiles en pago por todos los detalles del viaje que tu estabas haciendo y les habías contado.
Las ranas son verdes. Y resbalosas.
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ais …. no se, si la comeria , o les contaria , no se no se, ejej besitos
18 April 2005 a las 1:48
me la comia cuando me desesperara de tantas preguntas jaja
saludos,creo que seguire estudiando lo de mi template
buena semana!
18 April 2005 a las 22:34