Era un planeta fuera de otro planeta dentro de otro planeta.
Habia un soL pegajoso que iluminaba todo. Los niños estaBan jugando en el patio mientras bellaCo se comía un manguito amariLLo. Mientras comia aplastaba las hormigas rojas que le trepaban por las piernas. De vez en cuando soltaba un gemido casi inaudiBle. Los piquetes de las hormigas le hacian ronchas que inmediatamente se ponian rojas. bellaCo mataba las hormigas pero ellas, necias, trataban de hacer un camino sobre él rompiendo la fila demasiado transitada que habian formado en aquel rincón del patio. Cuando acabó su almuerzo de manguitos amariLLos bellaCo se sacudió las hormiGas y buscó a Büilare.
En la puerta del salón la maestra con un cortauñas en la mano, cortaba las uñas de una fila de niños. Más allá, habia una competencia de carreras. Büilare habia organizado las competencias porque pensó que todos esos niños estaban muy gorDos. Cuando bellaCo los vio, ademas de gorDos, estaban rojos. Y sucios. Y sudorosos. Y enfadados. “Tu siempre ganas”, le reclamaban a Büilare.
Entonces bellaCo se acerCo (despues de que la maestra le cortara las uñas, le echara una pomada que ardía sobre las ronchas que traía y le pidiera el ultimo manguito amarillo que no se habia comido). Se acerco y reto a correr a Büilare.
Todos hicieron gran alharaca cuando ambos se pusieron en sus lugares. Los niños estaban felices de que alguien pudiera vencer a Büilare. Entonces bellaCo se dio cuenta de que en serio hacia mucho calor. En aquel planeta fuera de otro planeta dentro de otro planeta aquel sol era el mas pegajoso y enfadoso que jamas habia sentido. Le ardieron aun más las ronchas, ¡no!, la pomada que le habia untado la maestra (¡mira nadamas como traes las patas!). Por eso, cuando echaron a correr, dejo atras con mucho a Büilare.
Hubiera ganado aquella carrera si no le ataca ese espantoso dolor. Aquellos manguitos que se habia comido no soportaron tanto alboroto dentro de su estomago. Despues de tres vueltas al patio vomito cinco manguitos. Siguió corriendo pero Büilare, muerta de risa, le habia pasado. Vomitó dos manguitos más al llegar a la meta. Pero ya Büilare descansaba en medio de risas y del enfado de todos los niños.
Fue mas tarde, cuando bellaCo y Büilare y los niños y la maestra y el sol se habian ido, que aquella fila interminable de hormigas rojas descubio los manguitos vomitados.
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Si estuviera obligado a clasificar lo que escribiste (odio las clasificaciones, pero si alguien me apuntara con una pistola ordenándome clasificarte,) yo te etiquetaría como realismo mágico, ¿Existencialismo tal vez?
18 August 2004 a las 9:53
jajajaja. encontraron los manguiTos vomitados. vaya comilona dulce que se aventaron.
18 August 2004 a las 20:18
Jaja, graCias Arevalo, es usted un chinGon ^____^
aeThraaaaaa
19 August 2004 a las 6:28