Era mediodía cuando salí de la cafetería. Me estaba comiendo el pan y entonces lo vi a lo lejos. Yo iba por un pasillo entre los coches estacionados y los árboles que soltaban sus hojas. Había sol. De primero pensé que era una ardilla. Estaba al pie de un árbol como si acabara de bajar del mismo: tranquis estirándose y relamiéndose las patas de ardilla de garras ásperas. Pero no podía ser una ardilla: las ardillas no bajan de las montañas para subirse a un árbol en medio de la ciudad y hacer su casa allí. Además: tenía una cola. Larga. Y algo se traia entre las garras ¿se acicalaba? Nah: me tragué el pan de un golpe y me acerqué . Era un gato: el cabrón tenia un pájaro sin cabeza entre las garras y se lo estaba comiendo.
es que ando de viajera por los municipios de nuevo león. así, fui a general terán, montemorelos, a linares, a santiago a allende, etc. el asunto es que hicimos parada en un restaurante de la carretera nacional, todo construido de maderas de olores deliciosos y la comida sabe a hierba y a leña y a humo. por el ventanal, se aprecia el bosque. a través de las ventanas, el vidrio totalmente translúcido me dejó ver en octubre muchas ardillas muy chicas que paseaban por los troncos pequeños y compian y todo eso. los dueños del restaurante pusieron unos caminos de palitos de madera para que las señoras, niños, abuelos y primos ardillas jueguen y se pasen un rato ameno, mientras los babosos humanos los ven a través de un cristal translúcido….
17 March 2003 a las 16:03