El reloj marca 4:24. Pero dice mentiras: son 9:37 por la mañana de un lunes luminoso. Lloverá por la tarde y de nuevo las risas en el jardín y la algarabía. Por mi parte pedí el día en el trabajo. Pedir, pedir. Pídeme un deseo y te será concedido. Estoy en la Casa Primavera, aquí he tenido sueños fantásticos de flores, enredaderas, animales exóticos, mariposas, abejas, lagartijas, lagartos ocultos, lluvia infinita. Aunque parezca drogado, mi sueños son, digamos, espontáneos, sin ninguna coacción, ni filtración de mi parte.
En este lugar hay espíritus, lo se de cierto. El jardín, por ejemplo, en este momento, puedo ver doscientas mariposas haciendo revuelos. Pero si salgo, si salgo, las condenadas desaparecen. Les he puesto una cámara web para espiarlas. De noche las sombras. Puse sensores en la puerta para pescar los lagartos, fotografiarlos en sus hazañas. Mostrar que son reales y yo no estoy perdiendo el tiempo.
(Un arbusto en forma de corazón gigante con un ojo sorprendido ha descubierto mi truco)