Ya me puse paranoico de nuevo. De repente es viernes y salgo con la estupida idea de pasar a comprar cafe. El pretexto de dormir tarde pudo mas que la sensatez. Todavia antes de dar vuelta justo en la esquina me dije mentalmente: “nah, no vale la pena, no lo necesitas, estas limpio, aunque tengas sueño te vas a sentir peor, no te detengas”. Entonces di vuelta haciendo caso omiso a la voz paciente y baje a comprar un americano grande.
Ahora me siento tope exaltado.