Hoy ando despabilado. Uno debería despabilarse mas seguido. Frecuentemente. Digamos. Y no ir por la vida con la cabeza envuelta en humo. No como dice la canción aquella. Sino como dice la leyenda que le paso a los antiguos. Sera porque tuve un sueño raro en extremo. Porque ahora las cosas son distintas. Lo transcribo ( el sueño) (es madrugada, yo doy botes por los pasillos, semidormido, a prender la computadora, los cabellos revueltos, baba en la cara).
En mis sueño las paredes jugaban a moverse y aplastarme, las sombras se hacían pequeñas y luego crecían intentando tragarme, se escurrían a mi alrededor retumbando por el piso se multiplicaban como soldados pum pum pum
Se me echaban encima.
En un determinado momento pensaba: no es nada, es mierda, se desvanece. Salté sobre de ellas y desaparecieron.
Los transportes llegaban deslizándose a recogernos, en el cielo se libraban batallas, teníamos que abordar de inmediato, nos apuntaban y disparaban, eran proyectiles que explotaban si no los desactivabas,
Miles de naves habían rodeado por completo la ciudad, sin permitirnos movilidad alguna, interrumpiendo y bloqueando y vigilando las comunicaciones, con sus miradas que atravesaban todo los pensamientos, las paredes, la distancia, las personas
Descubríamos que el único truco estaba en mirar fijamente las montañas que aparecían en la pantalla de televisión, podías habitarlas, llevar hacia alla tus proyectos, planear venganzas, de manera remota, te transportabas a esas visiones de los monitores y las naves no podían monitorear estas aventuras
Hay muchos planes en el mundo de la vida normal, esa que no es virtual, alla afuera donde hay luz en el cielo y te enfadas y donde obtiene regalos. No aquí, donde la luz del monitor te agrieta la cara y tus ojos se hinchan y se irritan.
A veces me pregunto como es que los putos stones pudieron hacer una canción tan fantástica como Like a Rainbow, cuando parece que esos hijos de puta no son sino pura escoria que pintarrajea paredes y autobuses y ensucia todo con sus notas desenfadadas pero rítmicas y su blues zalamero y estridentemente sucio y caliente y festivo, pero mugroso y como de arrabales (como debe ser).
Y entonces vas y escuchas Like a RainBow (si, ya se) y no puedes entender nada y solo te quedas ahí escuchando realmente enamorado y encandilado con los oídos zumbando entre los golpes increíbles de la canción esa que hace temblar todo y te hace caer y levantarte y al final te deja sin aliento y exhausto. Como si fueras de coca y tal.
Encontré al que iba A Por Todo tirado en un sucio paradero de pantitlan. Tenía un pan duro en la mano y decía sinsentidos mientras las moscas le comían los mocos que resbalaban de las costras, pus y marañas de pelo revuelto que salía de sus narices. Sentía un asco como nunca lo había sentido. De tristeza nada. El hijo de puta parecía que lo disfrutaba. Al acercarme noté que tenía los ojos al revés. Me dije: este cabrón esta poseído. Entonces, sin mediar intención alguna, solté una gran patada en su cabeza. Ni siquiera eché a correr, supuse que aquel pobre miserable no tenía ya ni fuerzas ni energía para defenderse. Cuando mi pie dio contra su cabeza me llené de una sensación desconocida, no era malo, me sentí triunfador y volví a dar con más fuerza sobre aquellas nauseabunda y horrible y despreciable hijadeputa odiosa podrida putrefacta cabeza adicta.
( Yo era feliz ahí. Violentando al hijo de puta aquel en una mañana por fin azul después de días enteros como fin del mundo, grises y lluviosos, tristes y vacios, silenciosos pasillos de hospital, gatos perdidos, arboles muertos, pájaros sin nido, un relámpago estalla en el cielo, flores destruidas, todos están muertos, no hay esperanza y los créditos en la pantalla oscura del cine mientras papá ronca en la hilera y toda le gente sale dejándonos solos en aquel galerón enorme.)
Seguí pateando hasta que yo mismo perdí el control. Supongo que fueron las infecciones. Y mi horrible parecido a el. La transición fue instantánea. A la tercera patada mi pie se hundió literalmente en su cabeza. La partí. Se resquebrajó. Un chorro de sangre saltó sobre mi cara. Entonces di mas patadas destrozando mas huesos hasta que todo era sangre y fragmentos de arterias y de cartílagos y resbale sobre el (hacia el) y caí y me comencé a hundir, la sangre inundaba todo, mis pies hundidos huesos enterrados en aquel horrible sueño, borracho despreciable, que me asfixiaba y me tragaba en una trampa que no era promesa sino juramento y maldición porque no podía despertar y entre mas patadas daba, mas me hundía y me convertía yo mismo en aquel horrible espectro tirado ahí con mocos escurriendo y moscas revoloteando y un pan mugroso en la mano repitiendo incomprensibles mantras y rezos sin dientes ni salvación.