Era un planeta fuera de otro planeta dentro de otro planeta
bellaCo vio en la pantalla que la pequeña silueta saltaba agitando sus manitas. Casi muere de la bendita impresión. Olvidó al instante la cartera perdida. Los siete mil quinientos pesos. Las tarjetas. Las identificaciones. Las deudas por pagar.
Las manitas se movían. El pequeño fragmento de vida aquel bailaba en su mundo acuoso feliz de la vida mientras alrededor el viaje de las galaxias se sucedía infinito en un chorro de luz insoportable a través del espacio imposible de luz y sombra y hoyos negros y espirales y flujos y ecuaciones incomprensibles y fuerzas y fantasías jaladas de los cabellos.
Entonces escuchó aquello. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Desbocado. Desenfadado. Despreocupado. Infinitamente promesa.
Era la nueva vida.

Büilare sonreía infinita. La vida bullía en sus entrañas.
Era un bebe.