La escena: era un hotel en un centro turístico importante y habíamos llegado a la hora del desayuno pero yo había despertado tarde y me levante corriendo para alcanzar los mejores lugares y olvide peinarme el cabello.
Hay personas que despiertan y están despeinadas, los cabellos revueltos, la mirada perdida, los sueños burbujeantes, hilillos de baba, pero con el puto cabello en su sitio, quiero decir, sin tenerlo como horrible remolino deforme.
Yo no soy de esos.
Entonces llegaba a la mesa y pensaba que lo mejor era ir a mojarme el cabello. Salí al patio y entré a los baños pero no había agua corriente, de esos lavabos lujosos que encuentras en los hoteles importantes, y salí de nuevo y atravesé al otro lado y tampoco vi una fuente de agua. Me moría de hambre. De modo que regrese a la mesa y ahí estaban todos y tuve que pedirles que se hicieran a un lado y me dejaran sentar. Entonces pusieron frente a mi un plato y en el plato dos panes. Los más deliciosos panes que había comido en mi puta vida. Unos panes suavecitos y dulces. Pero más suavecitos que nunca. Era como pan recién horneadito y calientito y tremendamente suave. Increiblemente suave. Recuerdo que en el sueño casi muero cuando le di un mordisco y me deshice en alabanzas de aquel pan deliciosos mientras me lo comía a mordiscos hambrientos en ese espectacular sueño desayuno cabellos revueltos y amigos búsqueda infructuosa de agua hotel lujoso vacaciones y hambre infinita con panes calientitos y mordiscos desesperados ^__^
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yo te puse paaaaaaaaan!!!!
pan recien horneado n.n
19 February 2009 a las 11:24