Todavia me falta un poco, la botella aun esta llena, dos tragos ¿tres? no la pueden vaciar. No quiero que termine esta gloriosa canción, que las putas dejen de pasear, que el mesero deje de gritar, que los merolicos dejen de divertir, que las luces dejen de brillan, que los rostros dejen de sonreir, que la música deje de sonar.
En lejanía se ven venir. Como una estupida adivinanza que todo mundo parece advertir, que se complace en desaparecer, que revienta frente a ti, odiosa, obligandote a escupir, que no puedes descubrir.
Te mueres de envidia. Es la vida. La puta vida ingrata y veleidosa. En la pantalla, los cabrones se dan en la boca y se rompen los huesos, las multitudes gritan. Son dramas. Dramas ficticios. Estas a salvo. Dijiste tu parte. Otro dia, ahito, sangre en las manos, desenfadado, tendras visiones de muerte.
Yo planeo historias de ensueño. He visto palacios, recintos sagrados, dramaticas reuniones.
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12 April 2008 a las 12:59