En los lugares donde yo he estado hay muertos y hay vivos. Los muertos nos miran. Los vivos festejan. Hay noches de fiesta donde unos y otros se reúnen para convidar y recordar hazañas. Las noches parecen días porque nadie duerme, porque doquiera hay luz entusiasmo y algarabía, música en los callejones, aromas en los rincones, en las cocinas, vestidos de fiesta ajenos al frío de fin de año. Los muertos recorren caminos adornados, detienen su viaje infinito y hacen un alto, recuerdan que estaban vivos. Sonríen con sus dientes blancos de calavera antiquísima. Y se acercan. El punto de reunión se alumbra con luces parpadeantes, miles de luces infinitas vistas desde un lejano e indefinible recuerdo, la mesa, alimentos calientes, picantes, olorosos, multicolores, la masa, la miel, las tortitas de maíz que se comen una tras otra y se deshacen entre los dedos pegajosos, dulces, pan, naranjas, higos, guayabas, atole de chocolate y el frío festivo de la noche interminable.
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aquí en mi planeta hicimos nuestro intento de celebración… seguramente te burlarías de nosotros pero en fin… hicimos nuestro mejor esfuerzo haciendo el altar y comprando panes…
5 November 2007 a las 0:09
Hicieron maquetas sirena?
7 November 2007 a las 10:17