El pasado fin de semana, desde el miércoles, me dio un resfrío, comencé a sentirme hecho polvo, con flujos nasales y sin energías para protestar. Trabajé y luego regrese a casa y llegó el viernes y luego el sábado. El viernes por la mañana me sentí mejor porque la noche anterior me había metido unas pastas fresas. Creí que comenzaría a componerme. Pero por la tarde comencé a estornudar. En la noche comenzaron las visiones.
El tipo de visiones resultado del resfrío (que me da casi cada año) es digamos, de manera rápida y sin explicaciones, inalcanzable. Digamos. Es una sensación de habitar el mundo, el mismo mundo donde pongo los pies, pero habitarlo hace seis años, o diez años, o quince, una sensación inalcanzable de recordar o estar a punto de recordar algo.
Trataré de explicarlo: ando por la calle agripado y enfermo y de pronto volteo y respiro, tomo aire y siento un sabor en la boca del estomago agridulce y es como si al instante siguiente fuera recordar algo o fuera a instalarme en un olvidado escenario anterior (un momento de mi vida que ya paso) que (siento) es cálido y confortable (porque me gustaba mucho estar ahí).
Es una sensación imposible de describir.
Es como estar sentado bajo un árbol mientras alrededor la luz del sol y la sombra arrulla con el viento el verde y el azul mientras el amarillo revolotea y se escuchan pájaros y también el sonido del mar adorna aquel recuerdo inalcanzable.
Pero también es como si recordara que el mundo es mío y puedo hacer con el lo que yo quiera y puedo subir desenfadado con mis palabras acertijos al escenario principal para devorar las risas y los aplausos y la admiración y los rostros deslumbrados y las risas y los cuentos de aventuras en medio de la fiesta aquella donde los alimentos no se escatiman y los abrazos y las devociones son cosa común en las reuniones y las celebraciones.
Pero solo es la sensación. La tengo casi cada media hora. Es de puta madre. El sábado por la noche termine mareado. Muy mareado.
Ahora me sobra el ipod de 60 gigas que compré en mi cumpleaños del 2006. Un iPod negro de 60 giGas.

LO VENDO EN $2,500 PESOS MEXICANOS
Funciona perfectamente. Con una tarjeta amigo de Telcel y siguiendo el documento publicado ayer en Unlock.no el iphone pudo desbloquearse en media hora.

A por culo se fueron los de AT&T, a por culo el señor de los mil teoremas.