Un día decides abrir la ventana para que el viento entre y refresque la habitación y entonces el viento entra como demonio y se lleva los papeles arrugados que están sobre la mesa y el polvo que cubre la televisión y los lápices caen al piso y el pájaro escapa y el gato corre tras el y la luz entra iluminando todo y un estremecimiento como ráfaga se lleva el montón de escritos que guardabas desde hacia años y ahí van tus historias y tus cartas y tus cuentos y todas las aventuras extrañas y paranoicas y desesperadas y tristes y sinsentido que has tenido.
Un día feliz es cuando sales de casa y se encuentran para desayunar mientras en la fila de las mesas los miserables esperan con sus cabellos rapados y sin zapatos y sus caras llenas de sueño. La mesa. Entonces piden jugos que les despiertan y café y pan y alimentos calientes y mientras les traen los tesoros se divierten mirándose a los ojos que relumbran como historias antiquísimas que encierran secretos indescifrables. Es el day of doom doom. Donde al principio sale el pájaro de fuego de su nido caliente para contarle al mundo entero el futuro que le espera y la historia completa de sus andanzas y desventuras. The day of doom doom.
¿Cual es la marca de queso mas rica del mundo?
Otras veces era media noche y a música resonaba en nuestros oídos cuando íbamos sin dirección de casa soñando que mas adelante el jodido camino relumbraría y no permitiría que todo se fuera a tomar por culo porque entonces en lejanía sonaba la música y las luces a nuestro alrededor nos instalaba seguridad y alejaban el desasosiego. el futuro estaba ahí y todos estábamos protegidos nuestras barrigas llenas porque no teníamos frío ni sufríamos aunque estábamos lejos de nuestras camas calientes y del sueño acogedor, la familia y la protección.
Cuando fumas tienes miles de ideas y es imposible asirlas una a una. Un tren de bits, de bytes, jpgs, gifgs, docs, pdfs, pngs. Quieres vomitar y te descubres flujo de información, te llena el terror pero no tienes tiempo de refugiarte, el jodido paquete de arrastra y te lleva a destino donde relumbras píxel presuntuoso sobre la pantalla reluciente que anuncia sorprendentes descubrimientos y confecciones del nuevo kernel, la nueva historia, la promesa de salvación.
Entre todas las palomas en la plaza de Oaxaca que se acercaban para que les diéramos trocitos de pan había una que no tenia piecito, patita, era una paloma “coja” que se quedaba rezagada solo mirando el aquelarre de sus colegas y resignada a capturar únicamente la sobra despistada que por descuido la alcanzara en su alejamiento forzado.
…me acuerdo que un día mi padre me había prometido veinte sueldos si le hacia bien una división; comencé, pero no pude terminar ¡Ah!, cuantas veces me ha prometido monedas, juguetes, golosinas, incluso una vez cinco francos si lograba leerle alguna cosa. Pese a ello, mi padre me puso a la escuela desde que cumplí los diez años ¿Para qué –me decía yo- aprender griego o latín? No lo comprendo. En fin, ¿qué falta hace? ¿Qué me importa a mi que me aprueben si el que te aprueben no sirve de nada en este país? Si, claro, te dicen que obtendrás un puesto si estas aprobado. Yo no quiero ningún puesto: seré rentista. Y aun cuando lo quisiera ¿para que aprender latín? Nadie habla esta lengua. Algunas veces lo veo en los periódicos; pero, gracias a Dios, no voy a ser periodista ¿Para que aprender historia y geografía? Es verdad que es necesario saber que Paris esta en Francia, pero nadie pregunta a que grado de latitud. De la historia, aprender la vida de Chinaldon, de Nabopolasar, de Dario, de Ciro y de Alejandro, y de sus demás compadres notables por sus nombres diabólicos, es un suplicio.
¿Qué me importa a mi que Alejandro haya sido celebre? Que me importa… ¿quién sabe si los latinos hayan existido? A lo mejor es una lengua inventada; y aun cuando hayan existido, que me dejen ser rentista y se guarden su lengua para ellos ¿qué mal les he hecho yo para que me impongan tal suplicio? Y pasemos al griego. Esta sucia lengua no la habla nadie, ¡nadie en el mundo!…
¡Ah! ¡mecachis de contramecachis! ¡diantre! Yo seré rentista. No tiene nada de agradable eso de gastar los pantalones sobre los bancos de clase ¡caramba!
Para ser limpiabotas, para ganar un puesto de limpiabotas, hay que pasar un examen; pues los puestos que os ofrecen son de limpiabotas, o porquero o boyero. Gracias a Dios, no quiero nada de eso ¡canastos! Además os hinchan a mojicones por toda recompensa; os llaman animal, cosa que no es verdad, pedazo de hombre, etc…
¡Ah! ¡recanastos!
Arthur Rimbaud
Y si, es la lectura de un texto de Rimbaud, podcast del Jefe Rimbaud. Adelante.
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