Unas veces, las mas, son las dos de la mañana cuando me tiro en la cama para dormir. Mis ojos hinchados y lastimados por la luz del monitor parecen sangrar. El silencio total de la noche toma por asalto mis oidos para hacerlos zumbar. Antes de perder consciencia escucho gruñidos, rumores, voces lejanas, ronroneos interminables.
Me he pasado dias tras dia sentado frente a la computadora intentando escribir un post.
Y no escribo nada.
“Debes ser paciente” dice el señor de piel tostada que mira las olas en lejania en la playa soleada cuando me acerco a ofrecerle las tarjetas de bienvenida para el antro, las putas, las bebidas, las drogas y el desenfreno.
Debes ser paciente.