En todo caso, si algo me ha enseñado la vida es que no puedes ir hacia atrás. Cuando era chico jugaba a ir para atrás pero siempre obtenía chichones y rajaduras: me rompía la cabeza cuando me caía en los abismos. Imagina: si de cierto es que cuando vas en línea recta, hacia delante y tal, hay miles de obstáculos que tienes que evitar para salir lastimado. Entonces es una estupidez soberana y sin ambigüedades ir hacia atrás. Espero que estéis de acuerdo. Uno tiene que ir siempre, digamos, hacia delante, no mirando precisamente el camino frente a ti, cuidándote histéricamente de los obstáculos y de las complicaciones, pero tampoco, pensando que siempre es posible echarse en reversa y comenzar el estúpido juego infantil que te dejó marcada la cabeza por siempre con horribles (¡los recuerdos maldita sea!) cicatrices multicolores, presuntuosas, dolorosas, bárbaras y delirantemente estúpidas. Adoro las jodidas copulativas.
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Te mando un beso nuececita…
11 April 2007 a las 8:08