Me he pasado el día de lo mas aburrido. Dándole una mano a los libros, los muebles, la ropa, los papeles, las computadoras, el piso con manchas de escupitajos, los cuadros, los cds, el dinero. Ahora todo ha quedado en su sitio. Falta organizar los papeles. Pero de todas las cosas, esa es la peor. Hace meses metí todos en una bolsa de plástico para que no se extraviara ninguno. Me propuse organizarlos pero lo he dejado. Advertí que se volvió a formar otro montón, pero no tengo miedo, escribí una nota en el celular: “cuando vengan a por ti mándalos a tomar por culo”. Ahora escucho a Placebo en el aparato de sonido mientras en la TV dan The Acid House. Teclear esto en el monitor de la computadora me vuelve descuidado. Antes tenia cuadernos y bolígrafos. La computadora e Internet me han vuelto desaprensivo y desinteresado. Me hubiera vuelto famoso. Escribiendo como lo hacia hace mas de cinco años. Cuando no tenia conexión ni estaba enganchado como ahora lo estoy. El truco de esta mierda es que no parece hacer daño. A menos que pases 72 horas seguidas frente al monitor dando clics enfermizos, insensible a la Vida Real, no pasa nada. A mi, mientras tanto, la adicción me ha impedido volver a tocar un puto bolígrafo.
Suena mejor Stone Roses, Daybreak y tal. Estaba escuchando cosas retro gruperas que me había bajado pero no tengo ganas de masturbarme mentalmente. Ya de por si llevo hecho polvo varias semanas. Cuando vas y comprendes que de nuevo has vuelto a caer en el viejo juego del “te vas a tomar por culo porque me hartaron tus abrazos encimosos y tus incomprensibles costumbres de niñato egoísta”, entonces te dan ganas de todo. Pero recuerdas la enfermedad, el dolor de cabeza, el mareo, el vomito, los días sin esperanza, y lo mal que se siente no poder levantar la mano para pedir ayuda y mejor te lo piensas un poco. Además, no puedo ponerme loco. Con tanta pasta hechiza que traigo dentro seguro me iría del otro lado y no despertaría jamás. Y no me quiero morir. Bueno, todavía no. Lo que si es cierto es que una mierda completa ir de capullo. Por eso el día de hoy me puse manos a la obra y mejor limpie todo.
La TV aun funciona aunque no la había conectado en mas de año y medio. Mandé a poner cable para ver programas cuando llegue del trabajo, por la mañana compré un aparato de DVD. Trataré de cambiar el punto de vista. Sin drogas, sin alcohol, sin mujer: no tengo demasiadas putas opciones.
Era casi la una de la mañana y entonces todo estaba en silencio y en un momento, literalmente, salté hacia arriba (no porque yo saltara involuntariamente, sino porque el piso debajo de mi habia saltado) y luego escuche un gruñido, un crujido, un rechinido que venia del techo sobre mi cabeza (supongo que el edificio se quejaba). Me había asustado y a continuación me quedé paralizado, tratando de comprender de qué se trataba. Salí al pasillo oscuro y miré el adorno de cristales suspendido en la sala que tintineaba como sonriendo de manera macabra, entonces escuché un segundo rechinido a mi izquierda y el piso se movió mas, el edificio volvió a rechinar a mi derecha y pensé: “puta mierda ¡esta temblando!”. Era el temblor mas jodidamente fuerte que había sentido en mi insensata vida, era como el 85. Nooo, era peor porque ahora era medianoche y yo estaba en el quinto piso y el edificio rechinaba y se movía bajo mis pies y no había escapatoria.
Luego ya, me dormí y soñé muy mal, me dejé prendida la pc bajando música y dormitaba pensando: si el edificio vuelve a gruñir me levanto corriendo para salvarme. Soñé que iba a echar desmadre y me ponía muy borracho y regresaba en el metro y estaba mareado y luego en casa iba con mi familia y llegaban visitas y era Prescistias Pebiceé pero Prescistias Pebiceé hacia la calle (eso soñé) o sea era una puta y llegaba a la casa y llevaba a sus colegas entonces yo me quería salir corriendo y tenia que ir a hacer ejercicio y dar vueltas en el bosque de Chapultepec pero estaba muy borracho y no podía y a cada rato despertaba porque el temblor me había asustado tanto y lo único que quería hacer era salir corriendo salvándome de los rechinidos de mi pobre edificio que le dolía en el alma se moviera tanto el puto mundo sísmico y enfadoso.
En todo caso, si algo me ha enseñado la vida es que no puedes ir hacia atrás. Cuando era chico jugaba a ir para atrás pero siempre obtenía chichones y rajaduras: me rompía la cabeza cuando me caía en los abismos. Imagina: si de cierto es que cuando vas en línea recta, hacia delante y tal, hay miles de obstáculos que tienes que evitar para salir lastimado. Entonces es una estupidez soberana y sin ambigüedades ir hacia atrás. Espero que estéis de acuerdo. Uno tiene que ir siempre, digamos, hacia delante, no mirando precisamente el camino frente a ti, cuidándote histéricamente de los obstáculos y de las complicaciones, pero tampoco, pensando que siempre es posible echarse en reversa y comenzar el estúpido juego infantil que te dejó marcada la cabeza por siempre con horribles (¡los recuerdos maldita sea!) cicatrices multicolores, presuntuosas, dolorosas, bárbaras y delirantemente estúpidas. Adoro las jodidas copulativas.