Lo confieso: estaba aterrado porque tenia que ir a con la doctora. Pero ni pasó nada. Llegué, le di los análisis, me revisó y luego me dijo que era muy borracho. No me fue tan mal. Me dijo que si seguía de esa manera como acostumbro, tan desbordada y sin reflexiones, ya podía yo comenzar a despedirme de mis coleg@s y admirador@s. Pero me dio esperanzas. Me contó la anécdota del mendigo que iba perdido por la campiña y se encontró tres niños en el camino que le desplumaron y dejaron en estado vegetativo durante el resto de su vida.
No entendí nada porque todavía estaba muy asustado. En cambio, prometí ponerme las pilas y dejar el aquelarre y el desenfado. Ahora postearé todos los días ^___^


¿Por qué estoy tan preocupado?