¿Y si por fin recibiéramos una oportunidad?
¿Y si por fin terminara el odio y la violencia?
¿Y dejara la gente de morir?
¿Y se acabaran las injusticias?
Será el fin de una noche infinita.
Una donde las sombras reptan y devoran todo a su paso.
Una donde llueve todo el tiempo.
Una lluvia interminable y fría y violenta e hijadeputa.
Insaciable y grotesca.
Gigante.
Absurda.
Una donde la sangre inunda las casas.
Y somos espectros violentados en el barro.
Manchados y pisoteados.
Interminablemente.
Uno tras otro.
En una fila que no tiene comienzo y nunca se le ve el fin.
Una fila que dibuja un abismo.
Donde la jauría desmadra con sus bocas furiosas huesos arterias excremento sudor y sueños imposibles.
¡Puta mierda!
¿Y si dejara de escucharse ese terrible gruñir de bestia demente en el frío y grisáceo nublado del cielo?
Ese intercambio maldito.
Esa horrible masturbación de bestia que devora todo a su paso.
¿Y si por fin?
Bueno, uno puede ir de un lado para el otro y pensar que todo el tiempo esta seguro y que nada nunca podrá hacernos daño ni lastimarnos ni cambiar de ninguna manera el mundo que nos rodea.
Falsas visiones.
Es de noche y la gente se complica en medio de la algarabía y el espectáculo. Miles de voces. Alimentos.
Tengo un suéter que me protege del frío .
Vago entre las mesas y entre las platicas. Son como visiones finales. Ese tipo de situaciones que se suceden una y otra vez y que te marean y te hacen vomitar. Seguro cuando estés muerto y en tu ultima oportunidad la visión aparecerá y serás instalado en la misma noche, donde suena esa música inofensiva y tienes tu suéter y vagas entre las mesas y todo es inofensivo y hace frío y al mismo tiempo comprendes que estas solo y expuesto.
Puta.
¿Por qué la vida es una infinita búsqueda desesperada maliciosa obsesionada e hijadeputa?
En el sueño estaba leyendo un libro. A veces sueño que vuelo por los cielos. A veces que me dicen frases. O que me regalan dinero. Pero esta vez estaba soñando que leía un libro. Después soñé mas cosas: como que aparecía un helicóptero en el cielo y yo pensaba que era una nave de otro planeta. Pero lo que no se me olvida es que leía un libro. Bueno, no lo leía completo, solamente leía las dos primeras páginas del libro.
El libro lo había escrito un viejo que frecuentaba las casas de putas de la ciudad en la década de los cuarentas: México DF la capital hace más de sesenta años. El viejo conocía a todas las habituales y era su amigo. Conocía también a los casuales y los arrabales.
Me aprendí de memoria las dos primeras páginas del libro ese y al despertar estaba totalmente vuelto loco: necesitaba encontrar un cuaderno donde escribir aquella historia que había leído en el puto sueño demente aquel.
Ahora necesito escribir esa historia aquí. En el blog. Ya han pasado casi siete días.