Soñé que yo estaba dormido de tu lado y tu estabas en el mío y tenia mi mano colgando de la cama entonces llegaba Camila y me empezaba a dar besos y en medio de mi sueño agitaba la mano pero entonces el bote de jugo (el bote de jugo-desayuno) se iba de lado y se caía debajo de la cama. Yo veía cómo lentamente el jugo formaba un pequeño charco que comenzaba a expandirse debajo de la cama y era un lago de durazno que crecía y crecía al punto de que pensé que nos llegaría a los pies encima de la cama y nos hundiría, entonces quise aullar para que Camila se acercara festiva a darme besos con su lengua rasposa y sus ladridos de perro enamorado, Camila me quiere mucho porque cuando me ve agita su pequeña cola de perro y me muerde con sus dientes filosos, pero son mordidas de amor y saludo amistoso, entonces quise aullar, digo, para que Camila llegara fulgurante a ayudarnos, yo aprovecharía y nos subiríamos arriba de ella para escapar de ese charco jugoso de durazno que crecía todo en uno pero Camila había echado a correr ladrando desatada huyendo de sus travesuras porque el botecito de jugo se había caído y Camila había escapado entonces solamente estábamos ahí en la cama mientras debajo de nosotros había un mar (el charco era mar, extensión infinita de jugo) que terminaría por ahogarnos con su cálida y dulzona boca de jugo-desayuno.
Entonces me despertaste.
Ella tenia mucho miedo y me decía con su voz llena de esperanza: ¿cuanto dura esto? La primera vez que lo dijo yo me asombré. Porque justo habíamos atravesado la puerta y montado en el torbellino aquel y entonces me pareció descabellado que preguntara eso. No sabia cuánto iba a durar ni tampoco cuándo iba a terminar, solo sabia que apenas había empezado y que aun no había pasado nada.
No te asustes, le dije, tu tranquila y despreocupada, relájate, la abrace y me dio miedo. Al instante siguiente me volvió a preguntar mirándome a los ojos: ¿cuándo va a terminar?. Yo no quise sostenerle la mirada porque inmediatamente sabia que me desconocería y se alejaría asustada. Eso descompondría todo. Así que la abrace y le dije: de veras, pronto va a pasar, no te asustes. Y la abrace mientras ella se dejaba recostar un poco sobresaltada.
Después se nos olvido. Nos cagamos de risa todo el tiempo porque me decía: Te quiero mucho, tu nunca me dices que me quieres, debes decirme: te quiero te quiero A no puedo vivir sin ti, te quiero tanto que casi muero, a ver, repítelo. Entonces yo lo repetía pero como soy un ruin descuidado me equivocaba. Entonces ella me decía: eres un pendejo. Eso me mataba de risa y a ella tambien.
Más tarde le decía: Hace un momento te reías de mi. Por qué me reía de ti. Porque… porque… ya se me olvido. Y llenábamos la noche de carcajadas infinitas y festivas. Loop.
Después hicimos el amor siete horas seguidas.
