Tenia tanto frío y no me hacían caso. Me dolían las entrañas, hice nudo mi cuerpo para poder calentarlo y olvidar el dolor. Pensaba en la forma en que haz tocado mis días, cuando vi que los bordes de la cama se alejaban de mi, y las sabanas color naranja se helaban de a poco. Sonó el timbre y abrí la puerta, era el pasado engañoso y con un rostro conocidamente bello. Hablamos de lo especial que es un ser mágico, de lo difícil que es encontrar a alguien pensando en un “para siempre” ¡Patrañas! Cerré la puerta corriendo y me cobije en tu voz, te dije que no podía dormir y tu amorosamente besaste mis ojos y cubriste mi sueño con tu aliento. Gracias por estar.
A
GriLLo necesitaba volar para alcanzar las esferas brillantes. Confeccionó un traje de pájaro con hojas secas. Se untó aceites deslumbrantes en el cuerpo para soportar las alturas. Tenía el rostro decidido. Astuto. Como de espíritu desesperado. Recordaba que en otro tiempo surcaba los cielos infinitos con movimientos veloces. Tal vez solo soñaba. Tenia el suficiente entusiasmo para lograrlo.
Cuando se vistió el traje de pájaro le había crecido un pico frente a sus ojos desesperados. Entonces supo que lo lograría.
Corrió imparable por la meseta hasta el borde del abismo. Saltó como un demonio. Un pájaro demonio de ensueño que revivía hazañas antiguas. Se volvió chispa. Centella fulgurante.
El hijo de puta estaba volando.

Solo me mareo cuando:
Si fumo cigarros y platico con mis coleg@s me mareo más. Mucho más.
Y si bebo cerveza pues ni hablar.