Hace unos días andaba en un parque de la ciudad con dos amig@s mias. Comiendo alimentos en los stands y bebiendo refrescos de sabores. Era media tarde y aunque aun no era fin de semana había gente por todos lados. Gente leyendo libros, bebiendo café, comiendo paletas de colores, platicando en las calles, abrazándose bajo los árboles, entrando a la iglesia (esa iglesia gigante que por dentro estaba oscura y tenia santos iluminados y altísimas cúpulas y donde el silencio estaba matizado por rumores de pasos y todo parecía como día festivo de fin de año), sentada en las banquetas, en las bancas, comprando dulces caseros, helados congelados, agarradas de la mano, abrazadas, besándose, riendo, jugando.
Aquel día yo estaba contento por varias razones. Había tenido un sueño donde me lo pasaba brincando en los techos de la casas y dando increíbles saltos por todos lados, saltos imposibles que me llevaban arriba de los edificios y me ayudaban a escapar de mis enemigos y a impresionar a las chicas. Tambien estaba feliz porque andaba con dos muchachas bonitas en aquel parque. Y porque me acababa de comer tres deliciosas quesadillas y bebido un refresco helado. Recuerdo aquel día por todo eso.
Después de comer alimento en los stands fuimos a darle de comer pan a los pájaros desesperados. Pasamos varios minutos desmadrando el pan y arrojándolo a los pájaros, pero era un poco complicado (para los pájaros) aquello de recoger con sus picos el pan desmadrado, porque la gente que disfrutaba (tambien) aquella tarde, no dejaba de pasar y amenazar (con su sola presencia) con apachurrarlos si acaso se descuidaban. Así que los pájaros comenzaron a aullarnos (aullidos de pájaros eran aquellos) desde los árboles que detrás de nosotros estaban, armaron un escándalo fantástico diciendo: “¡Acá! ¡Acá! ¡Acá! ¡Arrojen el jodido pan hacia acá! ¡Panda de capullos tarados! ¡Arrójenlo de este lado!”. Cuando por fin los escuchamos (después de que me tire al piso haciendo alarde para que se acercaran a picotearme, y después de que uno de ellos se me cagara encima por presuntuoso enfadoso e innecesario fake) (Cuando un pájaro se te caga encima quiere decir que en tres días vas a recibir cincuenta mil pesos en efectivo, o algo así, me dijo A tratando de consolarme) (E se moría de risa) desmadramos el pan completito y lo arrojamos a las jardineras. Entonces todos los pájaros del mundo mundial llegaron felices volando entre los arbustos y los árboles a recoger desbordados su ración deliciosa de pan desmadradito y aun caliente.
A hizo una foto.
Tengo una idea ¿Por qué no se van a tomar por culo con su hambre infinita antes de que me ponga las pilas y acabe con esa horrenda e insaciable masacre que están perpetrando? Escribiré canciones de amor para los despistados y para los corazones solitarios. Habrá un hotel de tres mil habitaciones. ¿Quién quiere beber café en medias tardes amistosas de colegas y risas confortables? Tendremos reuniones completas para resolver enigmas complicados. Salgan de las cuevas, vistan suéteres calientes. Prometo no despertar y seguir soñando.
Mis zapatos gastados y desmadrados. Caerán estrellas para nuestro regocijo. Qué me importan las ideas construidas. Los edificios adornados. Sueñas que habitas las pantallas, los escenarios y las celebraciones. Comí tres ardillas para tener visiones. Me regalaron piedras mágicas. Visiones míticas y coloridas.
Se arrancaban la comida y se lastimaban entre ellos para conseguirse los mejores bocados. Alrededor del cadáver putrefacto se desmadraban sin compasión ni misericordia.
Mas tarde vomité piedras y sabandijas, me salieron ronchas y se me cayeron los dientes. Resucité después de nueve espasmos.
Reuniré pandillas. Organizaré celebraciones. Asesinatos. Revoluciones y escenificaciones.
En el sueño estaba en un callejón lleno de malvivientes y donde se encontraban las cosas mas inverosímiles y canallas cuando tres sujetos elegantes y desconocidos llegaron a tomarme del brazo diciéndome Síguenos a echar un trago. Como yo no soy de ningún modo lento ni tampoco me gusta presentar una actitud negativa antes las situaciones para nada despreciables, los seguí y entonces me di cuenta de que se trataba de Nacho EscobetiLLa, Juliancito Cienfuegos y Zancadilla Gómez, tres compadres del trabajo que se dedican a conseguir clientes importantes a quien venderles las soluciones de negocio que ofrecemos programando código Open Source ¿Que tal? Los bandidos llegan todos acicalados y lujosos a mi sueño y como gángsteres famosos me dicen Síguenos y del brazo me llevan a ¡La Muñeca! a echar unos tragos y a hablar de dinero, de qué si no. Pero cuando llegamos a la Muñeca adentro esta todo transformado y hay mesas y vasos y tragos y gente y todos me reciben como al máximo héroe sobre el planeta tierra y demás planetas circunvecinos y entonces se acerca una mujer muy sexi y lujuriosa y casi desnuda y me dicen que la acompañe porque me ha conseguido el mejor lugar, el mas perfecto para sentarme a observar la situación pero yo estoy en mi media hora lujosa y caprichosa y no la quiero seguir porque en realidad me parece que es una arrastrada y no la sigo y mejor la corto y ahí me quedo y ella me sigue insistiendo y entra una mas alta de cabellos azules y boca pintada a continuar la labor insistente y cachonda con su voz dormilona en mi oído que me da comezón y me quiere meter mano pero entonces la gente se alarma porque del fondo de la Muñeca entran como torbellinos unos policías y yo cojo mis cosas y salgo corriendo como demonio antes de que me alcancen. Afuera en las calles es de noche y hay luces de coches y comercios y un gentío enorme corre huyendo de la policía entonces hago truco y salto y me oculto de la policía en un rincón justo en medio del espectáculo y la situación entera y me oculto todo un rato como tres mil años me oculto y cuando ya esta amaneciendo salgo a sentarme en la banca frente a la calle porque ya no se ven policías y me salgo y me siento a observar y a planear mis estratégicos movimientos entonces se acercan unos policías todos cansados de corretear villanos y malvivientes, se acercan donde estoy yo a la banca digo pero ya no tengo miedo porque a todas luces Yo soy solo un Transeúnte que anda descansando y creo que soy un Vaguillo en una madrugada husmeando alimentos hambriento en realidad como perro famélico y dientes filosos ocultos tambien para que no se asusten ni se lo piensen esos policías que se acercan y se acercan y se sientan y platican de su odisea persiguiendo bichos y platican tambien del Bicho Principal que se les ha escapado y de la pandilla del Bicho Principal Juliancito Cienfuegos, Nacho EscobetiLLa y Zancadilla Gómez y platican digo y entonces me doy cuenta de que la poli mas enardecida y platicadora de la panda aquella es la misma mujer de cabellos azules que en la Muñeca me andaba chupeteando la oreja y me andaba invitando a con ella para ir a sentarme a los mejores lugares, es la misma mujer (por lo visto cuando tenia cabellos azules era un agente infiltrado en La Fiesta de los Alborotados) y entonces habla y habla ignorándome porque ahora soy Rata de Alcantarilla sobreviviente e inofensiva sentada en la misma banca que ellos (los policías cansados de corretear quimeras) en una madrugada aun oscura y habla y habla y en un momento dado voltea me ve y se sonríe aunque sigue hablando sin dejar de verme y se sonríe porque me ha reconocido y yo la veo y me cago de risa porque es un notorious has been pero sin moverme y sin tratar de hacer nada por evitarlo y entonces ella va y dice ¡Aquí esta nuestro mero patron! Y lo dice con voz gigante y lo repite tres veces y el jefe de los polis que estaba sentado enfrente de mi, de espaldas a mi, voltea y me ve y sus ojos se le iluminan porque ha capturado a la Rata mas buscada del planeta tierra y sus alrededores y voltea y me ve y rápido antes de que escape (según el) (¿cómo iba a escapar, si estaba yo, rodeado por todos ellos que eran como mil?) me agarra la mano de un movimiento rápido y me agarra digo y yo lo veo y veo su mano encima de mi mano y digo No se pase ¿cómo piensa que me voy a escapar? y me muero de risa y me muero de risa y me muero de risa porque el policía ese tan pendejo y tan lento pensaba que me podia escapar. Entonces despierto.