No sabia en dónde estaba pero estaba aburrido. No me interesaba mirar los aparadores ni caminar en su compañía. Habíamos trabajado toda la semana. Era una época jodida. No había dinero ni había oportunidad de conseguirlo. Una época verdaderamente jodida. Y me enganché con aquellos capullos demasiado insensibles como para comprender que había algo mas allá que la puta supervivencia y tal.
Yo buscaba sobrevivir, es cierto, pero no a aquel precio. Mirar desangeladas pantallas de Windows y hacer click tras click para obtener bienvenidas tranquilizantes.
Entonces escapé y los mandé a tomar por culo y aunque no sabia en dónde estaba levanté la mano, siempre levantar la mano, venga, a tomar por culo los trámites y las precauciones. Aunque todo aparezca apenas boceto e idea primigenia. Levanté la mano, digo, y subí al puto taxi y recorrí circuitos imposibles y casi me pierdo cuando el cabrón taxista se detuvo delante de la torre aquella y entonces le extendí el billete y al instante siguiente estaba justo where the action is y aunque no comprendía nada bajé y luego recorrí las calles y tenia miedo (y me cagaba de miedo) y todo era como había imaginado y la puta vida entonces daba vueltas y giraba y se desenvolvía y yo no lo soportaba y en un nivel complicado me vomitaba mientras pedía auxilio al caminar todo cool y desinhibido mirando, solamente mirando, justo en el limite, el puto limite, donde la vida se sucedía cuando todos damos vueltas, si, todos, buscando la salvación, la puta salvación y tal.
Habia de todo. Justo de todo.
Y sin embargo sigo sin comprender nada. Una puta nada.
La otra noche me quede viendo una película de Bruce Willis donde hay un niñito autista que ve mensajes secretos en los acertijos de las revistas y que descubre la manera de leer un súper código secreto y entonces la súper mafia poderosa trata de echárselo y Bruce Willis lo defiende y lo protege. Me gusta cuando el niño se queda como idiota frente a la gente con los ojos apuntando al infinito. No es la mejor película de Bruce Willis. En realidad es una puta basura de película. Pero no tenia ganas de ponerme online y de platicar con los compas virtuales. Y puse el canal cinco y apareció Bruce Willis con su carota mimosa de pendejo y su sonrisa basura y me quede dormitando mientras los malos perseguían al niñito autista que caminaba las calles despreocupado y persiguiendo estrellas.
De Bruce Willis me gusta cuando andaba con una rubia en una serie de televisión viejísima que veía hace miles de años.
Creo que al final se tiraba a la rubia pero ya no recuerdo muy bien.
También me gusta cuando John Travolta de despierta y se rasca y comienza a gritar “¡Al Pacino!? y su abuela se tapa la cara para no verlo desnudo y el cabron se da un súper baño y se pone sus ropas lujosas para salir a vacilar y a levantar muchachas en las calles.