El humo escapaba perezoso de las casas a las orillas de la aldea. Amanecía. Soñaba que llegaba fatigado con un conejo y tres raspones. Estudie toda la mañana lecciones de aventuras y descubrimientos. Cuando sea grande quiero ser mago, dije, cuando me tocó el turno, tendré barbas y dientes de oro, conoceré todos los secretos y diré palabras mágicas, convertiré en ranas a los enfadosos y demonios maliciosos a mis mejores amigos.
Entonces todo el tiempo era media día y jugábamos a arrojarnos agua y a inventar complicadas injurias. Nos mordíamos las manos y correteábamos bajo la luz priístina del medio día.
Huíamos a ocultarnos cuando las nubes aparecían anunciando el final del día. Entonces el rostro despreciable de las odiosas arpías se distinguía.
¿De que mente horrible y enferma salió esa despreciable imagen que nos veía cuando sacábamos peces del río al mediodía?
Todas nuestras idea de salvación no son sino meras ficciones tejidas laboriosamente por aquello que sabe siempre y a cada momento de la futilidad de nuestros empeñosos intentos.
Quiero ser demonio huidizo con la llave del reino raptado para atravesar mis sueños y llegar al otro lado de la lluvia y de la anarquía.
Hoy me hablo A y me dijo que me estuvo esperando. Casi muero porque había olvidado que dije el miércoles. Respondí que lo había olvidado y que estaba muy apenado. Ella dijo que no me preocupara pero de todos modos casi muero. Si de mi dependiera estuviera en este momento con ella. Bueno, en este momento no. Porque es casi media noche y pronto será jueves y estoy casi desnudo frente al monitor tecleando mis aventuras y mis hallazgos cuando voy por la calle todo quitado de la pena listeneando música en el ipod y relacionándome con la gente que esta toda confundida y no sabe en realidad lo que quiere porque ora piden una cosa y ora piden otra y luego se encuentran desconcertad@s cuando lo primero que pidieron se les echa encima como gato enfadoso y les araña la cara y les hace correr a ocultarse en sus rincones preferidos y ahí me ves a mi acercándome todo meloso para que vuelvan a sentir confianza y se acerquen y todo tenga coherencia y el súper mundo luminoso vuelva a la normalidad. Digo, pero mejor mañana le marco al teléfono de A y le insisto que en realidad si estoy muy apenado y le voy a convencer de que soy una persona confiable y completamente sincera y honesta y estoy seguro que se le pasará el enfado ¿se enfadó? Y le voy a hacer reír de esa manera como ella se ríe cuando le cuento cosas tontas acerca de lo que me pasa o de lo que hago o de lo que escribo. Ella no sabe que tengo un blog. Si lo supiera podría leer esto y se moriría de risa y su rostro se iluminaría y yo me quedaría estático frente a ella solo mirándola y en realidad preguntándome cómo una sonrisa como aquella me puede poner tan contento y animoso. Después ella me preguntaría cosas. Se le pasaría el enfado automáticamente. Pero claro, no puedo decirle, “¿eh, sabias que tengo un blog?, ándate a fulguris.jicotillos.com y lee de qué manera tan apenada me encuentro cuando ando escribiendo un post entero sobre ti porque todo estoy todo hecho polvo por ese olvido tan enfadoso que te ha puesto así?.
Tal vez se lo dir a. Si estuviera borracho supongo.
Ya será.