Me fui a tomar por culo en la semana que acaba de terminar con el ipod lleno de rolas y con la cartera llena de billetes. El jodido dosmilcinco que termina no se portó ni miserable ni demasiado remilgoso e hijo de puta, sino todo lo contrario: digamos que me lo monté y que me comieron el alma los demonios maliciosos: (como sea) mi alma es eterna y escapiza y desmadrosa. Y aquí estoy de vuelta.
Gracias a mis compas virtuales que estuvieron atentos en mi ausencia. GraCias a todo munDo tambien. Gracias. Gracias. Gracias. Tres veces.
Ahora he regresado.
Y empieza dosmilseis. Y quiero que todos seamos demonios maliciosos y quiero que todos nos lo montemos y que nos comamos al mundo con nuestros dientes filosos y que nadie padezca ni se agobie.
Ese es mi deseo para dosmilseis.
Un puto deseo genuino.
Mañana iré a trabajar como todos los días. Será viernes veintitrés de diciembre y hará frío. Yo no quiero que haga tanto frío. Hoy visité dos farmacias y pregunté a los encargados qué podía tomar para la gripe. Me dieron cápsulas y jarabes. Estornudé todo el tiempo y la nariz me goteaba, mi cabeza zumbaba y tenia mucho frío. Me comí las cápsulas y me bebí los jarabes. Cuando llegué a casa llamé a la vecina. Llegó con una jeringa y me inyectó. Ahora es medianoche y me siento mejor. Ando fumando cigarros.