Los cuervos hablan. Si hablan. Es difícil encontrarse uno con todo el tiempo del mundo para quedarse a conversar un poco. No están locos. En realidad, nunca se acercan a las ciudades. Solo si tu tambien estas de veras un poco loco puedes hallar uno que este dispuesto a decirte mil cosas sin coacciones de ningún tipo. Es sencillo. Compra un cuaderno de pastas duras. Es posible que lo utilices para espantar murciélagos, pajarracos y cualquier alado visitante en busca de abrigo. Aléjalos a todos. Grítales maldiciones. Debes tener paciencia si en verdad estas dispuesto a tener tu cuervo propio ¡No te vayas a confundir!, algunos gorriones gordos se ennegrecen cuando viejos, se vuelven torpes y acostumbran …en pocas y jodidas palabras: se hacen viejos y se vuelven lentos y pendejos. Como son negros, un neófito puede caer (y de hecho, cae frecuentemente), en la trampa. Solo se paciente. Ahora, ¡escribe!, hazlo cerca de la ventana, de noche, y, procura hacerlo con la luz de la luna. No importa que no este llena ¿haz leído a Maldoror? Léelo. Y después, trata de asimilarlo. Escribe. De esta manera, cuando ese invisible demonio aparecido llegue a tu ventana y, parado en el alfeizar, te mire comprensivo, estoy seguro que no te sorprenderá. Dime que escribes, es seguro que diga. Y entonces tu debes leer algo que este a la altura de tan inmisericorde visita ¡Aprende a escribir! No puedes decir estupideces. El cuervo te sacará los ojos si acaso dices extravagancias. De proceder con coherencia ¡ya esta! El cuervo buscará tus omoplatos y ahí hundirá, en esa carne pálida aferrada a los huesos, sus frías garras de bestia alada ¡Te dirá todo! Y fundido a ti, ahí parado en tus hombros, te acompañará a cada lugar que vayas. Nadie podrá verlo. Tampoco escucharlo. Será solo una presencia. Un cálido estremecimiento como veneno palpitante.
Si me pusiera a escribir aqui todo el tipo de cosas que ahora me estan pasando seguro necesitaria demasiado tiempo para hacerlo. Escribiría (teclearía) y, aqui sentado, con la luz del monitor y el cigarro y el humo (necesito una cerveza), pasaría gran parte de la noche de manera que al otro día me seria imposible realmente abrir los ojos para darme cuenta de que el sol y el día y todos los sucesos futuros estan sucediendo ya, sin detenerse, y tengo que levantarme, salir pronto de ese denso sopor para comenzar a funcionar, abrir los cajones y ponerme algo encima echar a correr entonces seguro, si, y hacer sin más demoras todo aquello que desde hace mil, nooo, dos mil años, me comprometí a hacer.
Porque hay muchas cosas, mil cosas frente a mi. De modo que estiraré la mano, en una suerte de audaz maniobra un poco insensata y temeraria, para coger la primera de ellas que se ponga a modo, justo como hace el mago cuando, ejecutando su acto principal, con todo el publico atento, mete la habil mano en ese enorme y lujoso sombrero negro que presume un tono presuntuosos azul oscuro, para sacar, si, sin dudas ni titubeos, un enorme y peludo conejo blanco que se retuerce en el aire, la mano le ha pescado de las orejas, que se retuerce, digo, como un animal vivo (¿cómo si no?) aterrado e indefenso, que siente algo malo en seguida le va a suceder y que sabe que no tiene escapatoria, que no hay esperanza ni futuro para el, de modo que decide pelear hasta el final sin más pensamientos (¡sii!) en la cabeza que su muerte inminente. Agh.
… y seguire
(con el jodido conejo blanco ^_____^ )

Mi primera cita yo estaba ya muy pinche borracho, la verdad. Era un sábado y fuimos al cine a ver una de vampiros. O ya no recuerdo. Salia Tom Cruise y una niñita de dientes filosos. Era una tarde soleada y yo estaba autenticamente borracho. No entiendo una mierda: despues de aquella tarde segui viendo a Mónica y ella como si nada. Supongo que tambien estaba desesperada. En eso coincidiamos.
Mónica me mataba porque tenia un cuerpo de miedo. Joder, esa ha sido siempre mi debilidad. Le escribía plagios descarados de Parmenides García Saldaña:
Entonces era un plagiario y a la menor provocación me intoxicaba con pastas chafas tipo reinoles y sucedáneos. O terminaba tope borracho. Estaba enamorado de Mónica.
Pero ya no. Ahora tengo un Blog.