El viernes por la noche termine tope borracho. Pero ya era sábado. Realmente del otro lado y aun echando desmadre no recuerdo la hora en que fui a dormir.
El caso es que a las ocho treinta de la mañana del sábado va sonando el teléfono y era Claudia. “Espera espera”, le dije y fui corriendo a por una cerveza. Estaba tope mareado y con dolor de garganta. Creo que había gritado mucho.
—¿En dónde estas? —le dije, porque había mucho silencio del otro lado de la línea telefónica.
—En mi casa —contestó, y entonces nos pusimos de acuerdo, calculamos que hacia el mediodía ella estaría en la estación de camiones y ya podría ir por ella.
Después de colgar decidí bañarme y planear una estrategia para mitigar el mareo y el dolor ese.
Entonces me tome un baño y aunque me sentía hecho polvo y tal, la llamada de Claudia habia dado perspectiva y las cosas empezaban a gustarme un poco, digo, el baño y tal, la luz del sol entrando por la ventana.
Fue cuando acabe de bañarme y estaba secándome y tenia la toalla verde y me secaba y se me ocurrió secarme bien y me agache para secarme los pies y la rodilla y mis piernas peludas y que me agacho y que me seco la rodilla.
Y que la veo.
Una puta cicatriz en mi rodilla. Era una cicatriz en forma de cruz con la sección vertical un poco chueca. Me quede perplejo. Esa no es mi rodilla, se me ocurrió. Que yo en mi vida me he hecho una cicatriz así. Pero ahí estaba. Abultada como las cicatrices se abultan cuando se forma el tejido grasoso ese sobre lo que una vez fue herida abierta ¡Era una cicatriz en mi rodilla! Y estire la piel y pase el dedo sobre el tejido ese y pensé mil cosas: ¿cuándo me había yo hecho una herida de ese tamaño para que esa cicatriz estuviera ahí?, me quede cinco minutos mirando mi rodilla y la cicatriz e imaginando mil cosas. Decidí que era una cicatriz del accidente de hace seis años, cuando me tire del quinto piso aquel, dije: tambien te chingaste la rodilla pero como tenias desmadrado el omoplato no podías ni agacharte para darte cuenta de todo. Si, creo que si. Pero pero pero: de todos modos, esa no es mi puta rodilla, proteste neciamente. Ja. Creo que aun estoy puto borracho, concluí, para continuar secándome y olvidar todo al instante siguiente. Terminé la cerveza y me volví a dormir. Justo a las 11 desperté para salir como un demonio a por Claudia.
Entonces pasamos todo el día juntos y por la noche la fui a dejar a la central de camiones. Comimos pollo y yo tome coca.
Cuando estábamos mirando la tv muda recordé cuando me bañaba y le dije de la cicatriz y entonces me puse de pie y le dije, mira mira la súper cicatriz que tengo en mi rodilla ¿a poco no esta chingona y tal? Y que le enseño mi rodilla.
Y la puta cicatriz había desaparecido.
Sobre mi rodilla ya no habia nada. Estas reloco, me dijo Claudia. Porque pasamos los dedos sobre mi rodilla y estiramos la piel y ahí no habia nada de cicatriz ni nada parecido. Estas reloco, repitió.
No entiendo nada: primero tengo una cicatriz asi super chingona en mi rodilla y después la cicatriz ha desaparecido, ¿qué fue, entonces, lo que vi sobre mi rodilla en la mañana?, yo la toque y pase mi dedo encima de ella, ¡era una puta cicatriz!
La busqué toda la semana. Primero fui el martes. Luego el jueves. El viernes me tome el día y también la fui a buscar. Entonces por fin la encontré por la mañana y de inmediato nos pusimos de acuerdo. Nos abrazamos y platicamos mucho. Tenia una cortada en el dedo porque se lastimó con una puerta. Le dolía mucho y nos reímos. Nos abrazamos todo el tiempo. Hacia calor pero no importaba. Me contó que perdió la llave de su cuarto y padeció mucho hasta que decidió pedirle el duplicado a su papá. Que el niño la había perdido, la llave, y que por buscarla se lastimó con el filo de la puerta. Y se corto el dedo y le salió sangre y se lo apretó y subió al auto para llegar pronto y ahí iba con el dedo vendado y encogido y sangrando. Luego le andaba dando besos y me dijo espera espera porque le daba cosquillas y no soportaba la sensación. Casi la convenzo de que se pinte el cabeLLo de azul. Llevo años pidiéndoselo. Cuando te pintes el cabello de azul me muero, le dije. Y ella, pues muerte de una vez porque no quiero. Pero se retorcía de risa. Hacia mas calor. Estas mas flaca, la verdad, le dije apresurado. Y ella: no, pero yo insistí. Estaba como imbecil arriba de sus nalgas. El olor a jabón y tal. Y si, estaba mas flaca, puta obsesión suya, esa de correr y comer poco. Pero su cuerpo me mata. La verdad.
Sus nalgas y tal.
Entonces quedamos el sábado en la mañana. Y el domingo el día entero. Pusimos la tv muda mientras platicábamos cosas. LueGo ella escuchaba el iPod y cantaba en voz alta, asereje y mesa que mas aplauda.
Que me den por culo si acaso descubro que es lo que esta pasando. De pronto estamos felices y sin enfados y riendo como tarados sin razón alguna. Las cosas han cambiado tanto que me sorprenden. Hoy por ejemplo, íbamos platicando en el metro sin hacer caso de la gente y los empujones y riendo a cada momento. De pronto dos lugares se desocuparon y corrimos a sentarnos y seguimos riendo y entonces ella volvió con el tema del dedo y me lo enseñaba y nos moríamos de risa porque tenia el pellejo levantado pero ya reseco y yo le apretaba y le decía “¿qué te paso ahí? ¿qué te paso ahí?” y ella aullaba y ambos reíamos.
Luego entramos a comprar baratijas a una tienda que anunciaba “todo lo que vea a 10 pesos”. Compró un jabón y un recipiente de metal como pocillo para calentar agua, ese último lo compró porque estaba chistoso, porque reímos mucho. Estaba buscando lápices de colores para el niño. Llevaba en la bolsa lápices y gomas y cuadernos para iluminar. Pero buscaba más lápices y ábacos y cajas metálicas que usan los niños para meter sus cosas de la escuela.
Cuando, mas tarde, la acompañe al autobús, atravesamos una zona donde había borrachos, “¿serán peligrosos?” dije en voz alta mientras corríamos para pasarlos. Estábamos en el metro san lazaro en la central esa de camiones y ver tantos borrachos me asombró.
Ella se había arreglado el cabello sujetándoselo todo atrás. Le dije que así se veía de poca, es como actitud, vas a por todo, tu mandas, tu mueves: al suelo perros. Y ella me golpeaba mientras reía. Se fue en el camión de las 4.20 PM. Yo te marco por teléfono me dijo y nos dimos un abrazo eterno, uno de diez mil años luz, de planetas enteros y galaxias y constelaciones. Luego ya.
Es fin de año y vamos a ir con el niño. El mes próximo compraré piñatas de pescaDo y las llevaré para romperlas juntos. Ella esta contenta. Yo más. Tenemos dinero y estamos juntos. Que rueDe el mundo.
Ahora las hormigas empiezan a invadir todo y pronto serán más.
TenGo hamBre.