Lo mejor de los niños chicos es que si les das lo que quieren se callan la boca. Digo, si están insistiendo con esa característica suya tan agoBiante entonces vas y les dices: anda ve a comprar un dulCe. Y les das una moneda. Entonces se ponen contentos y se callan la boCa. Y hacen lo suyo y se embarran la cara o se llenan las manos de grumos pegajosos. Pero se quedan callados. Luego ya, cuando incómodos comienzan a dar berridos, les acercas una cubeta llena de agua y les dices, anda lávate las manos ahí. Y se callan de nuevo. Es fácil hacerse carGo de un mocoso. Fácil que te mueres.
Era un planeta fuera de otro planeta dentro de otro planeta.
Entonces bellaCo salió corriendo de aquella casa. El caballo estaba afuera bajo la luz de aquella mañana fría cuando aquel bandido lo montó de un salto. Fue un salto violento. Y después la carrera. bellaCo se perdió en la lejanía soltando balazos y gritando “A un lado, hijos de puta!”. Le gritaba a los cerdos y a las gallinas que asustados corrieron a protegerse.
Corrió y corrió devorando kilómetros sobre aquel caballo salvaje. Atravesó tres villas donde repicaban las campanas llamando a misa. Con gente despertando en aquélla mañana iluminada.
Fue la desesperación la que le hizo olvidarse del caballo. Entonces, cuando llegaron al riachuelo aquel, el caballo se negó a seguir. Tenia espuma en la boca y parecía un demonio con los ojos rojos y paranoicos, agotado y casi muerto. Con un relincho violento tiro a bellaCo para beber agua.
—Hijo de la chingada, le grito el bandido.
Y echo a correr aterrado.
Había soñado con una sombra negra, un besuqueo ininterrumpido con la mujer mas hermosa que jamás había visto, un vuelo agobiante sobre un bosque de árboles que llegaban hasta el cielo. En aquel sueño encontraba monedas de oro en los lugares mas inesperados y se las guardaba codicioso. También soñó con cantos lejanos, como murmullos, como el sonido de un riachuelo. Luego el sonido crecía y crecía y de repente se volvía un escándalo que le hacia abrir los ojos muerto de espanto. Pero entonces se daba cuenta de que estaba dormido y de que habitaba un sueño. Y no podía despertar. Y el ruido en todo a su alrededor seguía y seguía.
Entonces despertó.
Y salió corriendo.
Con las monedas de oro en los bolsillos y los labios de la mujer sobre su rostro pálido.

Llovió tan fuerte que se formo un rio en la calle. El rodriGo se organizó clases de buceo. Era un grupo de aprendices grande. Cuando se ahogo el primero se prohibieron las cervezas. Nadie protesto. Era demasiado tarde. Camila vomitó llenado de un teñido baboso el agua del rio. No quisieron seguir. Echate un clavado me dijo el cerdo. Pero tenia frio. Me baje del microbus y camine entre la corriente. No habia accesos libres. Alguien dejo los huesos de un pollo rostizado. Atravesé con cuidado.
Es que comienza el verano.