Nux fulguris

Risas

Estos días hace mucho calor en México D.F, la capital. Desde temprano hace calor. Hoy andaba caminando por el centro histórico y me detuvo un chavo como de 22 años. Andaba bien vestido y no parecía miserable, al contrario, estaba limpio y su ropa no era corriente. Entonces va y se pone a lado mío y me hace señas para que me detuviera. Ahí estaba el cabrón caminando a mi lado haciéndome gestos y señales con las manos para que le dejara decirme unas palabras. Era tanto su juego expresivo que voy y me detengo. Y me dice:

—Mira que me da un poco de vergüenza y tu sabes, pero es que quiero pedirte tu ayuda porque fíjate que….

Y que se suelta platicándome una fantástica historia acerca de que llegó desde el estado de México, Toluca y tal, a visitar museos y paseando por el centro histórico tres gandallas lo asaltaron y le quitaron todo. Entonces andaba pidiendo dinero a la gente y conseguir lo suficiente para un camión que lo llevara directo a su tierra y eso.

—Pero te juro que ya hice mi tarea en los museos pero ahora me dejaron sin dinero. Y lo mas horrible fue que la gente veía lo que me pasaba y nadie me ayudaba.

El cabrón hablaba rapidísimo y hacia mil gestos y señales para explicar su situación vital.

Yo me moría de risa porque estaba asombrado por su capacidad para decir cosas y hacer gestos y mover las manos. Ora entrecerraba los ojos, ora casi gritaba explicando el miedo que sintió, ora torcía la boca, ora apretaba las manos, se abrazaba, hacia pucheros. Todo era de risa loca. Pero yo me encontraba mirándole directamente y justo a los ojos haciendo esfuerzos todos enormes por no mirar de fijo sus orejas. Era el cabrón mas orejón que jamás había visto en mi efímera vida.

(Que si se las he mirado de fijo me hubiera soltado la carcajada y el se hubiera cortado).

Al final dice, mira si quieres te doy esta, y se trata de quitar una cadena, el dijo que era de plata, del pescuezo, pero le digo, tu tranquis, mira, nada mas tengo cinco pesos (jejeje) y el dice no importa no importa muchas gracias gracias muchas gracias. Y después de recibir el dinero va y se aleja todo transportado manoteando y feliz con la grosera moneda de cinco pesos.

Lo mejor de todo

Al principio, cuando llegue ahí, y luego salí cuando estaba oscuro y nublado y casi a punto de llover y no sabia como regresar a casa porque desconocía el rumbo demasiado lejos del mundo que conocía, me los encontré.

Nosotros vamos para allá dijo @lex.

Entonces me ayudaron a llegar al mundo habitado y subimos a uno de esos vehículos justo a tiempo para evitar el agua que ya se soltaba con esa su violenta urgencia que llega a instalarse toda la noche y dura eternidades de modo que te parece que nunca terminará de caer y que se trata, no hay duda, del fin del mundo y nada más.

El beso (recuerdo)


Va nuevo texto.

Era un patio como del tamaño de una cancha de tenis (ahora así me parece), en un día soleado, supongo que mediodía: la luz caía sobre las cosas instalando una sombra sólida y oscura que contrastaba con los iluminados alrededores. Había una fila de niños casi enfrente de mi, no se por qué estaba ahí esa fila de niños (ahora que escribo esto me llegan así como recuerdos o como imagines demasiado lejanas en donde la maestra se halla en un extremo de la fila, el extremo que sale de la pared. Los niños esperan su turno con las manitas preparadas: allí donde la fila empieza la maestra corta uñas, pero seguro son unas tijeras chicas y no cortaúñas lo que la maestra tiene en las manos, unas tijeras a primera vista inofensivas y pequeñas, adecuadas para la delicada labor que pacientemente ella ejecuta), pero tampoco se por qué no estaba yo formado en esa fila de infantes ¿Habian acabado ya conmigo acaso? Mcht, no lo se. Va un diBujo-diaGrama:

Ese es un plano del patio que recuerdo. M es la maestra (aunque la verdad no me acuerdo si había allí una maestra, creo que no, creo que si), F es la fila de niñitos. E es la niñita y Y soy yo. La rayita desdibujada que se ve en la parte superior del extremo derecho es (recuerdo) la salida del patio, allí había un pasillo ancho que llevaba hacia la recepción o la entrada del jardín de niños y hacia las estancias donde se cuidaba a los bebes y a los niños mas chiCos. Tal vez la razón por la que la Maestra me evade es que ahí donde ella estaba, en ese lugar del muro en el patio, digo, ahí había una puerta, había dos puertas en realidad que constituían la entrada a dos grandes salones, es posible que la Maestra estuviera dentro de un salón sentada en una sillita frente a la fila de uñas, de niños digo. Estando ahí, dentro, no soy capaz de ubicarla, la distancia es extrema, el recuerdo vago e impreciso, agh. Estaba verónica y su prima beatriz y también otro niño (¿luis?) y más y más (mmjmmjjj) chamacos. Si me pongo a recordar fallo miserablemente y a lo mejor estoy inventando nombres y presencias, y es posible que esa no sea Chela, la maestra, y si sea un maestro de cara bonachona y un poco afectada o que no sea verónica y si brenda, no luis y si toño o pepe o chucho o quiensabequiensea. El caso, lo que nos ocupa, esta allí enfrente, en esa E que no es N de Niñita sino que es E de Ella y no se porque sigo sintiendo este pendejo impulso de besar nada mas la veo por unos instantes, así levemente, como quien se descuida y mira algo, como quien dice cosas sin importancia, así inofensivamente, tal vez una nube que atraviesa el cielo y no se atreve a ocultar al sol, mas bien lo acaricia (¡o lo quiere acariciar!) con sus orillas de suaves concentraciones etéreas, qué se yo, digo, que ese impulso me quedó desde infante desde tarugo mocoso y ahora es imposible sacarlo fuera de mi que si es Marisol o Claudia o Mónica, lo mejor es de que no dejemos que a nuestro alrededor los demás nos pierdan de vista o que no nos permitamos un segundo solos porque el impulso aparece y entonces todo sucede igual que como se dice hola, así de fácil y tal. Vale, volviendo el recuerdo: que allí enfrente de la fila de niños, supongo, espere el momento en que, según yo, nadie nos veía para voltear a ver a la niñita y tomarle (un segundo, un instante como detenido allí en el tiempo) su carita entre mis manos —unas manos como de gato recién nacido, como de perro flaco y un poco nervioso— e instalarle un beso no se si en la boca o en el cachete o la verdad donde le cayera ese beso genuino y un poco un mucho apresurado. Que la beso y que la dejo allí. Ya no me acuerdo de lo que paso después. Que ahora que lo analizo y lo recuerdo y hago intentos todos frustrados para acercarme más pues que me imagino que lo demás ya no lo recuerdo porque a lo mejor tengo miedo y lo que a continuación me paso es malo y de seguro no lo quiero recordar (porque me avergüenzo y eso) que la maestra de seguro me descubrió y levantándose de donde empezaba la fila me tomó de la mano no sin antes abofetearme indignada para llevarme a un salón vacío y dejarme en un rincón vuelto hacia la pared para llamar a mi mama (fua!) y ponerla al tanto de mis groserías y abusos y majaderías incluidas.

^____^ Eso merecía, en realidad.

Pero la neta que no me acuerdo de lo que paso después y hasta allí (hasta después del beso) llegan mis recuerdos nada mas.



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