El problema con los sueños es que se acaban pronto, cuando te das
cuenta de que habitas uno de ellos inmediatamente el sueño acaba. No
puedes hacer nada para prolongarlo. El sueño acaba y te deja anhelante.
Agobiad@. Hay historias olvidadas donde se cuenta que es posible
permanecer ahí. Dar cuenta de las formas cambiantes, de las luces
flotantes, de las melodías que se repiten y se repiten como consejos, como
ordenes, como instrucciones o como impulsos, como deseos genuinos.
Mientras tu duermes yo escribo historias imposibles donde cantamos
estridentemente, mientras nos contamos las cosas que hicimos durante el
día, las cosas que vimos y escuchamos, las que nos dijo la gente, las que
pensamos, las cosas que provocaron temor en nosotros, y enfado y rencor
pero también alegría como luz del sol y claridad y descubrimiento. Y
escucho los cantos de ese grupo de locos que dicen de romper los cristales
y gritar y entrar y seguir. Sin detenerse. Y te imagino en una noche llena
de luz y de gente y rodeada escuchando música, las manos arriba, tus ojos
iluminados, tu gesto desmadroso, alegre vivo, mierda, que quisiera estar
ahí y quiero que el sueño no se detenga y acabe y re-de-pente despierte en
mi cama y el cuarto oscuro y las cortinas de la ventana agitadas, es el
frío del amanecer.