Era un tiradero. Un jodido tiradero que los hizo pensar en echarse para atrás. Necesitarían mil años para arreglar todo aquello. El polvo. La basura. Aquel antiquísimo escombro salido seguro del infierno mismo.
Ni siquiera la luz del sol podía penetrar todo aquel lío. Discutieron la posibilidad de romper los vidrios, negros como el culo de un gato, para que el día les echara una mano, además, ella tenia miedo de las alimañas. Estaba tan oscuro ahí dentro que seguramente algo les arrancaría un dedo al intentar sacar el primer cajón, la silla rota, una botella vacía. Antes de empezar pusieron algo de música, la grabadora a todo volumen, justo a la entrada de aquella vieja casa. Comenzaron a bailar. Ella lo hizo en el pasillo de entrada, aprovechando los rayos del sol que entraban aquélla mañana iluminada. Pateo la puerta y rompió algunas botellas.

Después de 5 minutos los vecinos se habían acercado. Al verlos, el dejo de bailar. Ahí parado, justo frente a la puerta de entrada, sudoroso y sin aliento, sonrió a su desconcertado publico.
Comenzaron a vaciar la casa hablando en voz alta. Habían quitado la música pero querían hacer ruido para alejar los animales peligrosos. Güicho se había echado nuevamente al sol.
Había muchas cajas de cartón, botellas vacías, el cascaron de una televisión, un montón de tablas que seguro habían sido librero, libros por todos lados, viejos y aburridos, rotos, con palabras incompletas y frases tachadas. Ella encontró entre aquellos libros un álbum de fotografías pero le daba asco mirar. El descubrió dentro de una caja ropa interior de mujer. Pero nada de eso les iba a dar el dinero suficiente para comprar vidrios nuevos. Decidieron dejar las ventanas en paz, no tenían mucho dinero. Y aunque no veían nada, el ruido que habían hecho y que estaban haciendo les tranquilizaba lo suficiente. Descubrieron tres cucarachas encima de una silla rota cuando la sacaron al jardín, pero no estaba tan grandes ni tan feas ni tan asquerosas como lo habían imaginado.
Ella:
Quisiera que la luz se metiera en todos los rincones como si fuera humo, que iluminara todo alrededor para no tener que hacer tanto ruido, para dejar de hablar un poco y mirar sin miedo las cosas que toco, para no mover los ojos en medio de esta oscuridad como si estuviera loca buscando algo que no puedo ver, para encontrar mis propias manos en esta oscuridad irritante, saber en donde me encuentro y calmarme un poco.
El:
Rompería las ventanas sin pensar en nada si pudiéramos encontrar algo de valor en medio de este sucio desorden. Rompería las ventanas y tiraría las paredes para que todo aquí dentro desapareciera y deje de preocuparme. Lo haría de cualquier manera. Porque aquí dentro solo hay polvo y viejos objetos que a nadie interesan, basura y trebejos todo roto e inutilizado y lleno de mierda y abandono ¡No hay nada de valor aquí dentro!
Cuando llego la policía estaban mareados. Se dieron cuenta por los ladridos de Güicho. Entonces salieron de la casa como niños extraviados de una cueva en el bosque. Ahí estaban los vecinos, una patrulla, dos policías y mucha, mucha más gente curiosa. Ante semejante multitud Güicho solamente podía ladrar, sin atreverse a arrojarse sobre ellos para coger entre sus dientes la mano, el pie, o la cabeza del primer insolente que se le pusiera enfrente, sobre todo porque en un primer instante, cuando todos ellos llegaron de golpe sorprendiéndolo en su canino ensueño y el corrió despejando su pereza y lentitud con escandalosos ladridos uno de los policías grito con voz ronca y violenta parando aquella su carrera alocada:
—¡eitale! ¡sht! ¡Quieto, quieto perro cabrón! ¡Sht sht!
Esto de alguna manera le aviso a Güicho que se lo tomara con calma, que no se dejara ir tan recio porque quizás ese maldito policía estuviera loco y entonces sacando la pistola le tiraría unos pinches balazos que acaso le lastimarían seriamente al pobre. Mejor guau guau, si, desde aquí, lejecitos, quietos ahí cabrones, guau guau, nadie se mueva, si, si, guau guau, mendigos, guau guau.
Las voces de aquella pequeña multitud se dejaron escuchar pero los policías ya estaban subiendo a la patrulla. Cuando arrancaron el corrió a soltar a Guicho y gritó:
—¡ÉCHATELES!
Cuando la calle quedo desierta y Güicho dejaba de ladrar ellos subieron al volumen y a ritmo de techno comenzaron a saltar. Ya casi habían vaciado la casa, ahora les quedaba coger escobas y sacar toda la basura y el polvo de aquel lugar. El cogió unas botellas vacías y en pleno clímax techno las arrojo contra las ventanas. Un gran escándalo. De inmediato la luz del sol ilumino todo aquello. Ya no tenían miedo. Los vidrios, después lo resolverían. Lo inmediato era bailar, hacer escándalo y dejarse ir como dos bestias enfermas en pleno ataque rabioso.
En estos dias casi no tengo trabajo, así que vague por el centro histórico. Comí en Isabel la católica y luego regrese.
Mi vida parece en estos días como un gato ensimismado, un gato de mediodía, sin muchas broncas, sin complejidades extremas, sin aGobios, ni tampoco ese tipo de conflictos amorosos, jeje, ni monetarios, ugh, ni filosoficos, yaaaeeehh, es cuando y entonces por eso mi vida decide echarse panza arriba a dormir soñando con gatas en medio de maullidos ronroneos y apacibles rasguños inofensivos.
Estoy tranquis diré.
Por la noche, más tarde, es viernes, pondré el winampo en http://sims2me.com:1024 para listenear a SonicMind (pAtTtY). iLógica ya no esta online. Antes estaba pero ya no. iLógica fue el BLOG que me inspiro para poner Nueces ¿Cómo se le dice al blog que te inspiro a poner el tuyo propio? Como sea, ahora escucho a SonicMind todos los viernes con el winampo, ella hace un programa de radio por internet que me gusta escuchar.
Le voy a decir a SonicMind que me entreviste en ese programa de radio por internet, no diré groserías, ni chingaderas ni cabrón ni puto ni esas cosas tan lúguBres ^____^
Ponte el winamp y dale CTRL-L luego mete esta URL http://sims2me.com:1024 y listenea. Dale en sims2me.com para ver los horarios de transmisión.
Luego ya, mucho más tarde, sintonizare con el radio real en 96.1 FM, ahí el Jefe José Agustín hace un programa de rocanrol que se llama La Cocina del Alma. Es el jefe.