Cuando lo vi estaba todo madreado. Durante la noche se había escuchado un gran escándalo de aullidos maullidos y ese tipo de ruidos feroces que hacen los gatos cuando se corretean entre ellos y se madrean y se arañan y se muerden. Luego ya, cuando amaneció, lo vi tirado en el pasillo, todo jodido en realidad. Tenia arañazos en su cara peluda mugrosa y hecha mierda y tenía sangre como raspones y arañazos y mordidas y rajaduras y ese tipo de heridas graves que sufre la bestia mas lenta cuando le echan monTon las más abusivas. Era el gaTo mas miserable y hecho polvo que había visto en mi vida. Me hubiera cagado de la risa pero se empezó a quejar. Le dio miedo al verme aparecer pero no podía ni moverse para correr a ocultarse. Pensé: si me acerco me araña el cabrón. Así que ahí me quede. Cuando me largue, le empuje con la escoba al rincón detrás de la puerta.
Al regresar, por la noche, ahí seguía tirado, le arrime galletas remojadas y lueGo me fui a dormir. Supongo que no le dieron tan duro, digo, porque después de tres días ya estaba bien. Le bautice como jiCote y le acomode una caja de madera.
Ahora ya esta algo viejo. Se lo pasa en la azotea persiguiendo gatas y comiendo ratones alimañas y demás chingaderas. Se madrea a los demás gaTos del edificio (es venganza, supongo) y casi no duerme en el departamento. Me dan ganas de agarrarlo a patadas pero lo dejo.