Llovía entonces y deje de hacer lo que hacia para mirar hacia arriba, hacia el techo de laminas. Fui a por una cubeta naranja para recoger el agua de la más grande gotera. Luego seguí con la cabeza hacia arriba. Me tape los oídos. El sonido era agobiante. Los destape. Los tape de nuevo. Mirando las laminas que temblaban y sudaban gotas frías, mirando las goteras como chillidos lastimeros entonces sucedió.
Deje el juego de tapar y destapar los oídos para escucharlo mejor. Era un lamento, un lamento. Era un jodido lamento que se escuchaba con el escándalo de los granizos y las laminas. Pensé que me estaba dejando ir. Mire a mi alrededor para saber si solo YO lo había escuchado. Nadie pareció advertirlo. Mire las laminas y ahí estaba: ¡el puto lamento de la tormenta!
Era como un aullido muy cabrón, un aullido como entre piedras, como si arrastraran a alguien por un camino pedregoso y ese alguien estuviera siendo violentado con las piedras del camino y entonces al escuchar ese lamento me imaginaba sangre escurriendo por las piedras y el camino estaba encharcado y negro y lleno de piedras filosas y no se podía ver con detalle porque las piedras saltaban y la sangre y el agua y los putos granizos como piedras gigantes caían escurriendo goterones y haciendo un escándalo de su puta madre mientras el aullido se soltaba.
Comencé a asustarme de verdad. Me iba a poner a chillar cuando lo escucharon por fin ¡Era la puta vecina de a lado que estaba gritando! Asustada por la feroz lluvia y completamente sola en la casa de a lado, había decidido ponerse a dar aullidos de terror contra la lluvia que a cada segundo caía mas fuerte y la tenia en estado de animal asustado y casi muerto.
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Si hubieras despertado a BETO,
él te hubiera contado y des-asustado, seguro
24 January 2004 a las 7:57
a mi no me gusta la lluvia, y menos cuà ndo caen gotas pesadas y tupida…
no, para nada me gusta.
24 January 2004 a las 15:13
Qué chingón.Lla lluvia ruidosamente escandalosa me mata de júbilo. Justo hace rato estaba pensando que ya me toca salirme a la calle a empaparme. Pero para que esté perfecto, esa caminata bajo la lluvia tiene que ser en julio, agosto o septiembre, cuando la tierra suelta el olorcillo y cuando le sale vapor y el piso que caminan los pies está cálido. Qué chingón. A lo mejor los aullidos eran los míos, porque cuando camino desnuda las calles bajo la tupida lluvia, no puedo más que gritar a todo pulmón. Es la vida.
25 January 2004 a las 1:40
vaya !! , pobrecita, y con razon chillaba, si le daba miedo la lluvia , jejjej
besitos
25 January 2004 a las 6:13
pos regreso así, estrepitoso como lluvia…
25 January 2004 a las 13:42
Buena la historia!
me gustan los dias de lluvia
25 January 2004 a las 14:02
holaa HOLAAAAAAA BESITOS
25 January 2004 a las 18:11